Irene Rosales ha vuelto al foco mediático tras el estreno de su nuevo proyecto profesional, una campaña publicitaria que no solo ha marcado un giro en su trayectoria, sino que también ha reabierto la polémica con su exmarido, Kiko Rivera. La sevillana, centrada en sus colaboraciones televisivas y en su crecimiento dentro del mundo del marketing y la publicidad, ha protagonizado una acción para una conocida marca de frutos secos que ha generado un fuerte impacto mediático por su mensaje, interpretado por muchos como una clara indirecta al DJ.
La polémica campaña de Irene Rosales

La campaña, que se ha viralizado en cuestión de horas, incluye el ya comentado eslogan: “Un mix con un mal kiko es un mal mix. Elige Grefusa mix, elige el mejor kiko”, una frase que ha terminado ocupando titulares y redes sociales desde el primer momento. La imagen de la lona publicitaria, situada en pleno centro de Madrid, en la plaza de Antón Martín, ha convertido el rostro de Irene Rosales en el centro de todas las miradas justo en una jornada especialmente significativa para ella, ya que coincidía con la celebración de su 35 cumpleaños, rodeada de su entorno más cercano.
Sin embargo, la repercusión del anuncio no ha sido únicamente positiva. Apenas unas horas después de su difusión, Kiko Rivera reaccionaba con dureza en redes sociales, mostrando su malestar por el uso de su nombre dentro del concepto creativo de la campaña. El hijo de Isabel Pantoja publicó un extenso mensaje en el que calificaba la acción como “patética” y cuestionaba el respeto entre ambos tras su separación, asegurando además que, en su opinión, hay límites que no deberían cruzarse en el terreno mediático.
En su contundente mensaje, Kiko llegaba a afirmar que la situación no le parecía justa y dejaba una frase que ha sido ampliamente comentada: “La vida que tienes hoy es gracias a haberte comido un Kiko”, una declaración que ha reavivado el debate público sobre su relación pasada y sobre el papel de ambos en la exposición mediática de su historia en común. Estas palabras provocaron una nueva oleada de reacciones, situando de nuevo a la expareja en el centro de la actualidad.
Horas después de esta polémica intervención, ha sido Irene Rosales quien ha respondido a las críticas, en unas declaraciones recogidas por Europa Press, donde ha preferido centrarse en su trabajo y en la oportunidad profesional que ha supuesto esta campaña. La sevillana ha explicado que se trata de un proyecto que aceptó con entusiasmo desde el primer momento y que ha vivido como una experiencia positiva dentro de su nueva etapa laboral.
“He hecho mi trabajo como lo tenía que hacer”, ha afirmado con rotundidad, dejando claro que no considera que su participación en la campaña haya sido incorrecta ni motivo de polémica. Además, ha subrayado que la marca ha quedado satisfecha con el resultado y que se encuentra abierta a futuras colaboraciones dentro del sector publicitario, en el que cada vez está más presente.
La colaboradora también ha querido poner en valor su actitud durante todo el proceso, insistiendo en que no se siente responsable de ninguna ofensa ni ataque personal. “No he tirado a nadie por los suelos, ni criticado, ni he hecho nada”, ha explicado, defendiendo que su participación se ha limitado exclusivamente a su faceta profesional y que no existe ninguna intención oculta en el mensaje de la campaña.
Irene Rosales ha hablado muy claro

En relación con el uso del doble sentido en el eslogan, Irene Rosales ha reconocido que el equipo creativo ha sabido aprovechar un recurso llamativo desde el punto de vista publicitario, aunque ha evitado entrar en la controversia generada. “Han estado muy acertados porque sabían que iba a ser mucho más llamativo”, ha señalado, dejando entrever que la repercusión estaba, en parte, prevista.
Preguntada por la reacción de su exmarido, la sevillana ha optado por no alimentar el enfrentamiento, manteniéndose firme en su postura de centrarse en su presente y en su bienestar personal. Ha insistido en que lo único importante para ella en estos momentos es su familia, su trabajo y su estabilidad emocional, especialmente tras alcanzar los 35 años, una etapa que asegura vivir con mayor madurez y tranquilidad.
“Quiero pensar solo en mí, así que es lo único que me importa, la verdad”, ha declarado, subrayando que no se arrepiente de haber participado en la campaña ni de las decisiones profesionales que está tomando en esta nueva etapa de su vida. De hecho, ha afirmado de forma clara: “No me arrepiento de nada”, una frase que ha sido interpretada como un mensaje directo ante la polémica generada.
Además, Irene Rosales ha mostrado su disposición a seguir trabajando en el ámbito publicitario, asegurando que se siente cómoda en este tipo de proyectos y que no descarta nuevas colaboraciones en el futuro. “Por mí que fichen muchísimas campañas. Abierta estoy a todo el trabajo del mundo”, ha confesado, destacando su satisfacción con esta última experiencia profesional junto a la marca.
Mientras tanto, la polémica con Kiko Rivera continúa ocupando titulares, en un nuevo capítulo de tensiones mediáticas entre ambos que vuelve a situarlos en el foco de la actualidad. Lo que comenzó como una campaña publicitaria ha terminado derivando en un intenso intercambio de declaraciones que, por el momento, no parece tener un final cercano.







