Emily Ratajkowski ha abierto la puerta de su intimidad en un ensayo descarnado. La modelo y actriz, de 35 años, desvela en The Cut que su vida sexual con el productor Sebastian Bear-McClard se apagó seis meses después de dar a luz a su hijo y un año antes de la separación definitiva.
El silencio en el dormitorio: «Mi matrimonio se derrumbó»
El relato, publicado el 12 de junio, no se anda con rodeos. «Seis meses después de que naciera mi hijo, mi marido y yo dejamos de tener sexo», escribe. «Menos de un año después, nos separamos». Bear-McClard, de 45 años, y ella se habían casado en 2018 y pusieron fin a la convivencia en julio de 2022. El divorcio no se formalizó hasta el verano pasado, en 2025.
En el texto, Ratajkowski recuerda cómo se sentía tras la ruptura: miradas de «lástima» y «condescendencia». Ella misma se había convertido en lo que siempre quiso evitar: una madre soltera. «El propio término podía clavarse como un insulto», confiesa, porque en su educación eso significaba «no tener libertad, ni opciones, ni una salida de emergencia».
De madre soltera a ‘villana’ de las citas: la metamorfosis
Para sacudirse la compasión ajena, la intérprete de Gone Girl se lanzó a una vorágine de citas que ella misma califica de «manía» apenas una semana después de la separación. «Decidí abrirme paso a base de sexo para convertirme en una nueva clase de mujer», escribe, con el propósito explícito de «destruir a la virgen que tanto me había esforzado en ser» y sustituirla por «la puta».
Antes de aquella etapa, su historial sentimental era radicalmente distinto. «Jamás había tenido una aventura de una noche», detalla. Solo se había acostado con ocho personas: cuatro fueron novios con los que convivió, uno su mejor amigo del instituto y el resto relaciones igualmente serias. «No me acostaba con nadie sin estar bastante segura de que se enamoraría de mí —explica— porque necesitaba sentirme preciosa».
La necesidad de ser especial se había disuelto en el deseo de no necesitar a nadie. Por primera vez, era emocionalmente inaccesible y eso la transformó.
Pero pronto llegó la resaca emocional. La estrategia de citas no funcionaba y ella no estaba disfrutando del sexo tanto como de la inaccesibilidad. «Muchos hombres se excitan con la maternidad», descubrió, y «cuanto más parecía no necesitarlos, más me necesitaban ellos». La sensualidad se convirtió en un juego de poder que, sin embargo, no la llenaba.
El personaje de «villana» que creía que la hacía impenetrable resultó ser una máscara igual de frágil que la de «niña buena» de su juventud. La conclusión del ensayo abraza una vulnerabilidad que rehúye tanto el cuento de hadas como la hipersexualización táctica, y deja en el aire una pregunta incómoda: ¿cuánta vida sexual de las famosas es realmente propia y cuánta es un comunicado público?
El contexto que explica la crudeza: del tabú de la madre soltera al discurso del placer
El ensayo de Ratajkowski llega en un momento en que la narrativa del postdivorcio se ha vuelto un género en sí mismo dentro de Hollywood. Si Gwyneth Paltrow optó hace años por el conscious uncoupling y Angelina Jolie por el silencio institucional, la modelo de 35 años elige la exposición quirúrgica de su deseo. Es una jugada arriesgada, pero coherente con la trayectoria de quien ya convirtió su cuerpo en ensayo político con My Body.
El relato tiene un doble filo: es tan honesto que desarma, pero también parece diseñado para controlar un relato que las revistas del corazón iban a escribir de todos modos. La autora ha entendido que en la economía de la atención, el pudor es un lujo que no se puede permitir. Mientras otras A-listers se blindan, ella abre la alcoba y el folio a la vez.
La pregunta que flota tras las confesiones es si este ajuste de cuentas con el pasado cierra la herida o la reabre justo cuando el divorcio ya estaba liquidado. La pieza no habla de Sanación con mayúsculas, sino de un tránsito caótico en el que lo único que parece cierto es que la nueva Emily no se va a callar.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: El ensayo la consolida como una voz sin filtro sobre la sexualidad femenina, alejándola del cliché de la modelo objeto y acercándola al territorio del activismo intelectual.
- 💎 El detalle de lujo: La aparición de The Cut, la cabecera de moda y cultura de New York Magazine, es una plataforma de prestigio que amplifica el mensaje más allá de la prensa rosa.
- 🗣️ El entorno cuenta: Cercanos a la actriz apuntan a que la publicación en junio no es casual: coincide con el lanzamiento de su nueva línea de cuidado personal y con una renegociación de su imagen pública tras años de titulares.







