Richard Gere desvela su orgullo por el inesperado papel de su hijo Homer en ‘Euphoria’

El actor confiesa a E! News que nunca imaginó a su primogénito en la interpretación. Homer, de 26 años, se ha convertido en una de las revelaciones de la temporada final de la serie de HBO, con proyectos junto a Ryan Murphy y Oliver Stone en cartera.

Richard Gere no esperaba que su hijo menor, Homer, un graduado en artes y psicología de 26 años, terminase enroscado en los dramas adolescentes de la temporada final de ‘Euphoria’. Pero la vida tiene estos giros, y el actor de 76 años ha confesado en una entrevista exclusiva con E! News una mezcla de orgullo, asombro y un punto de alivio que ya quisieran guionizar los mejores libretistas de Hollywood.

De estudiante de Bellas Artes a la serie más provocadora de HBO

“Habría estado feliz de decirle: ‘Homer, olvídalo. No hagas esto’”, declaró Richard Gere durante la promoción de la segunda temporada de The Agency. Pero su primogénito, fruto de su matrimonio con la actriz Carey Lowell, nunca señaló hacia la interpretación. “Esto llegó tarde”, reconoce el protagonista de Pretty Woman. “Era artista: se licenció en artes visuales y luego en psicología. Estaba en una onda completamente distinta”.

El salto al otro lado de la cámara surgió casi por accidente. Homer empezó rodando cortometrajes de estudiante, escribiendo, dirigiendo y actuando “por diversión”. El pasatiempo se convirtió en vocación cuando su padre vio el resultado. “Me enseñó lo que estaba haciendo y le dije: ‘Eres realmente bueno’”, recuerda Gere. Aquella validación bastó: una cosa llevó a la otra, y de repente el joven se encontró en el plató de la serie más comentada de la última década.

Euphoria, el fenómeno de HBO, ha funcionado como trampolín para un intérprete que apenas había rozado la industria. Homer da vida a Dylan Reid, un actor de televisión que mantiene una escena de alto voltaje con Cassie Howard, el personaje de Sydney Sweeney. “Fue una locura”, admite el joven. “Soy un actor interpretando a un actor que interpreta a un personaje. Acabas perdiéndote”.

Y mientras Homer se perdía en la ficción, su padre ya fantaseaba con la jubilación. “Esto es estupendo para mí”, bromeó Richard Gere, que también tiene dos hijos pequeños —Alexander, de 7 años, y James, de 6— con su actual esposa, Alejandra Silva. “Puedo retirarme y que él se ocupe de mí. Me hace muy feliz”. La media sonrisa del actor al pronunciar esas palabras delata que aún no ha colgado la chaqueta. Más bien, asiste al relevo generacional con la curiosidad del que ve arrancar una carrera que nunca empujó.

Homer Gere no ensaya escenas con su padre, pero sí recibe un consejo que vale más que cualquier técnica interpretativa.

“No repaso diálogos con él”, confiesa Homer, aunque bromea con lo “divertido” que sería ensayar juntos las secuencias más subidas de tono de ‘Euphoria’. “Me da grandes consejos. No necesariamente relacionados con el oficio, sino más bien sobre cómo comportarte, cómo hacer que todo funcione de un modo más positivo”. Una lección de manual en una industria que, a menudo, olvida la importancia de saber estar.

El efecto Gere: orgullo tardío y una dinastía que no se esperaba

El caso de Homer Gere se aparta del clásico nepo baby que planea su ascenso desde la cuna. No hubo escuela de interpretación de élite ni representante a los quince años. Lo suyo ha sido una mezcla de casualidad, talento innato y esa credencial biográfica —llamarse Gere— que abre puertas pero no garantiza permanencia. La comparativa más próxima la encontramos en otros vástagos que llegaron a la interpretación por rutas imprevistas, como Scott Eastwood, que tardó años en desmarcarse del apellido, o Rumer Willis, que creció entre platós pero se doctoró en salas de teatro off-Broadway antes de pedir paso.

Sin embargo, la distancia entre un padre que rozó el estatus de mito erótico de los noventa y un hijo que prefiere narrar sus propias historias ofrece un atractivo distinto. Richard Gere nunca montó una factoría familiar; al contrario, se ha fatigado de Hollywood durante décadas y apenas asoma en proyectos muy medidos. Que ahora sea testigo del fulgor de su primogénito tiene algo de revancha generacional y, sobre todo, de sorpresa genuina.

Homer, mientras tanto, ya ha terminado de rodar una película con Oliver Stone y prepara “un proyecto de largo recorrido” junto a Ryan Murphy que le ocupará, según su padre, “dos o tres años de su vida”. La maquinaria se ha puesto en marcha sin haberla aceitado demasiado. Y ese es, quizá, el mejor augurio.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: Richard Gere humaniza su legado con humor y cede el testigo sin impostura, reforzando una imagen de paternidad cálida y ajena al star system.
  • 💎 El detalle de lujo: No hay joyas ni mansiones, pero el lujo de acceder sin formación previa a la serie más codiciada de HBO es un privilegio que pocos apellidos pueden permitirse.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes próximas a la producción de ‘Euphoria’ aseguran que el joven Homer se ha ganado el respeto del equipo técnico por su profesionalidad y discreción.