Olivia Rodrigo y la polémica babydoll: ‘No es ropa de niña, es mi estilo’

El babydoll blanco floral que Olivia Rodrigo lució el pasado 8 de mayo en Barcelona era mucho más que un vestido: era una declaración de intenciones que ha encendido las redes. La cantante, de 23 años, actuó en el Spotify Billions Club Live con una pieza de silueta amplia, mangas abullonadas, volantes en cuello y dobladillo, y lo que más ha revuelto a los críticos: unos bloomers blancos asomando por debajo.

La imagen corrió como la pólvora en X, donde un usuario sentenció: “Lleva vestidos rosas parecidos a los de una niña pequeña con ropa interior con volantes debajo”. Otro mensaje, que acumula 21 millones de visualizaciones, calificó la elección de “rara” y acusó a Rodrigo de “hacer cosplay de niña”. La controversia estaba servida.

El look que ha dividido a las redes: babydoll con bloomers en Barcelona

No era la primera vez que Rodrigo apostaba por esta estética. Durante la grabación del videoclip de ‘drop dead’, la artista ya había posado con un babydoll en tonos rosa pastel y azul empolvado, escote palabra de honor ribeteado de encaje, y los mismos bloomers que remataba con calcetines altos. El look de Barcelona repetía la fórmula pero en blanco, con un estampado floral diminuto y una caída más etérea. Para sus detractores, un error de estilo; para sus fans, coherencia estética.

La crítica principal no apunta a la calidad del diseño, sino a lo que el conjunto evoca: una suerte de infantilización que, según algunos, choca con los movimientos sensuales que Rodrigo despliega sobre sobre el escenario. “Es ropa de niña y con todos esos pasos sexys que intenta hacer, queda raro”, escribió otra usuaria. La discusión abrió un melón más amplio: ¿puede una mujer adulta vestir de forma naíf sin que se lea como un guiño perturbador?

La defensa de Olivia Rodrigo: “No es ropa de niña, es mi estilo”

Olivia Rodrigo no ha tardado en responder, aunque lo ha hecho con la elegancia de quien no entra al trapo. En una entrevista con Vogue publicada el 1 de mayo, antes del concierto de Barcelona, la cantante ya había dejado clara su postura: “Me encanta la idea del babydoll. Recuerdo ser más joven y tener fotos de Courtney Love y Kat Bjelland, de todas esas bandas punk riot grrrl, con sus babydolls, adueñándose del estilo”. Una referencia directa a la estética grunge de los noventa que utilizaba el vestido corto como símbolo de rebeldía, no de inocencia.

Y añadió un matiz más personal: “También me gusta que se siente un poco como un pijama. El concepto del vídeo de ‘Drop Dead’ es realismo mágico: me acabo de despertar y estoy en Versalles, trapeando por los pasillos con este conjunto que podría haber llevado para dormir”. La narrativa, lejos de infantil, apunta a una ensoñación lúdica y desprejuiciada.

Los seguidores de la artista han salido en masa a defenderla. “¿Por qué la gente interpreta los babydolls en los visuales de un álbum como imitación infantil cuando la estética es claramente distinta a intentar parecer una niña?”, cuestionaba un fan. Otro sentenciaba: “Si te enfadas de verdad porque Olivia Rodrigo lleve un vestido babydoll, búscate una vida”. La mayoría de los seguidores le ha mostrado su apoyo sin fisuras.

Del ‘grunge’ de los 90 a Taylor Swift: la larga vida del vestido babydoll

El revuelo no es nuevo, ni exclusivo de Rodrigo. En 2025, Taylor Swift ya rescató el babydoll para varias apariciones promocionales, y antes lo hicieron iconos como Courtney Love o Kat Bjelland —las mismas que cita Olivia—, quienes convirtieron la prenda en un manifiesto feminista dentro del rock alternativo. La historia de la moda recoge el babydoll como una evolución del camisón corto que, desde los años cuarenta, ha oscilado entre la lencería y el ‘prêt-à-porter’, entre la ingenuidad y la provocación. La discusión, por tanto, no es tanto sobre la prenda como sobre quién la lleva y en qué contexto.

En el caso de Rodrigo, el contexto es una artista de 23 años que construye un universo visual coherente con su álbum, donde el rosa empolvado, las transparencias y la fragilidad aparente conviven con letras afiladas. La polémica revela, sobre todo, la mirada adulta que se proyecta sobre el cuerpo femenino joven: se le exige madurez pero se la castiga si coquetea con lo naíf. Y en ese doble rasero, la polémica del babydoll es solo la punta del iceberg.

De hecho, Rodrigo ya había celebrado el éxito del concierto barcelonés con un mensaje en su perfil de Instagram: “Força Barça!!!! Muchas gracias por invitarme @fcbarcelona @spotify 🏆❤️”. La publicación, que mostraba varias imágenes del look, acumulaba cientos de miles de ‘me gusta’ en minutos. El respaldo de su comunidad, de momento, acalla el ruido.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: Olivia Rodrigo sale reforzada entre su generación, que defiende la libertad estética frente a una crítica adultocéntrica.
  • 💎 El detalle de lujo: El babydoll blanco floral con bloomers reinterpreta la estética grunge de los 90 con un aire ‘made in’ la era de las redes sociales.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes cercanas a la artista apuntan a que el look es coherente con la narrativa visual de su próximo trabajo y no habrá marcha atrás.