Isa Pantoja se refugia en María del Monte: el apoyo que nadie esperaba en este momento

Hay reencuentros que valen más que mil palabras, y el que se ha producido esta Semana Santa entre Isa Pantoja y su madrina María del Monte es uno de ellos. Las imágenes, publicadas, muestran a las dos juntas en un balcón, acompañadas también por Albertito, el hijo mayor de la joven. Una estampa aparentemente tranquila pero que lleva detrás años de silencio, distancia y una historia familiar enormemente complicada.

Para entender el peso de este momento hay que remontarse atrás. María del Monte y la madre de Isa mantuvieron durante muchos años una de las amistades más sólidas del mundo del espectáculo español, una relación que iba mucho más allá de lo profesional. De hecho, María llegó a convertirse en madrina de Isa Pantoja, lo que la convirtió en parte de la familia. Sin embargo, esa amistad se rompió de forma definitiva, y el distanciamiento entre las dos artistas arrastró consigo también el contacto con la ahijada. A partir de ahí, el silencio se instaló durante largo tiempo.

Verlas ahora juntas, en un balcón sevillano durante las procesiones, tiene por tanto un significado que trasciende lo puramente anecdótico. Y el contexto en el que se produce no puede ser más llamativo: justo cuando se conoce la reconciliación de Kiko Rivera con su madre, y cuando el propio DJ ha llegado a decir públicamente que le gustaría ejercer de mediador para que también su hermana y la tonadillera retomen el contacto. Isa, en medio de todo ese ruido familiar, parece haber buscado en su madrina el refugio que ahora mismo más necesita.

La valoración que hicieron en El tiempo justo no dejó lugar a la duda sobre el calado emocional de las imágenes. Irene Rosales, nueva colaboradora del programa, fue especialmente directa: «A mí me encanta verlas, nadie puede impedir que ellas se sigan queriendo», señalaba, añadiendo que «me alegra enormemente que a pesar del tiempo se esté mostrando que sigan siendo familia» y que «creo que Isa se lo merece». El periodista Antonio Rossi, por su parte, apuntó al origen del conflicto: «La relación de Isabel y María se rompe con todas las consecuencias y ahí se prohíbe hablar de María», insinuando que las imágenes «gracia no le harán» a la tonadillera.

Luis Pliego, director de Lecturas, fue quizás quien puso el dedo en la llaga de manera más certera al hablar de la relación entre María del Monte y Albertito, el nieto de Isabel Pantoja: «Ese niño no tiene a la abuela con él», afirmaba, mientras en plató se apuntaba que María «estaría ejerciendo de abuela de Albertito». Una frase que resume, sin necesidad de más explicaciones, el hueco que existe en la vida de Isa y que su madrina parece estar dispuesta a llenar.

Porque María del Monte, meses antes de que salieran estas imágenes, ya había dejado muy claro cuáles son sus sentimientos hacia su ahijada. En unas declaraciones públicas en las que quiso ser cauta pero también honesta, confirmaba que el contacto entre ambas nunca había desaparecido del todo: «Claro que estoy en contacto con ella… Yo sé lo que he hecho yo, no sé lo que han hecho los demás». Y sobre el vínculo que las une, no dejó margen para la interpretación: «Yo a ella también la veo como mi familia. Ella sabe a quién tiene»«Es alguien a quien he querido, quiero y voy a querer siempre» y «Yo lo único que quiero es que sea feliz».

Palabras que ahora, con las imágenes de la Semana Santa encima de la mesa, adquieren una dimensión completamente nueva. Isa Pantoja tiene a su madrina. Y eso, en el momento familiar que está viviendo, es mucho más de lo que parece.