lunes, 27 septiembre 2021 17:35

El rey Juan Carlos más de un año de exilio con la sombra de Corinna Larsen cada vez más cerca

Hace algo más de un año, el 3 de agosto de 2020, conocimos la noticia de la ‘huida’ de Juan Carlos I a Emiratos Árabes. Rodeado de polémica, el emérito quería facilitar el reinado de su hijo Felipe VI y que no se viera salpicado por la repercusión pública de sus presuntos negocios irregulares en el extranjero. Comenzaba entonces un periodo de exilio, en principio voluntario, que le mantendría fuera de España seis años después de que abdicara.

Presuntos negocios opacos de Juan Carlos: el AVE a La Meca

>Las informaciones periodísticas sobre los negocios de Juan Carlos I no han cesado desde que él abandonase España hace poco más de un año. Comisiones millonarias, cuentas en Suiza, posible blanqueo de capitales…Juan Carlos I ha realizado dos regularizaciones fiscales para normalizar sus cuentas con Hacienda. Y, a pesar de estar abierta la investigación, no se ha presentado querella contra él.

Ahora mismo, tiene muchos frentes abiertos, la Audiencia Nacional le investiga, se le tacha de comisionista y recordemos que, Corinna le ha demandado. Tiene tres investigaciones abiertas. La principal sospecha en torno a los negocios de Juan Carlos de Borbón es el presunto pago de unos 65 millones de euros como comisión por la adjudicación del AVE a La Meca a un consorcio de empresas españolas. El Rey Emérito habría intercedido en esta operación debido a su cercanía a la familia real de Arabia Saudí y se habría llevado, supuestamente, una donación de su amigo el ya fallecido rey Abdalá de Arabia Saudí.

La noticia de que la fiscalía ha pedido a Arabia Saudí los datos y cuentas sobre el tren AVE a La Meca está sobre la mesa. ¿Se le complican al rey Juan Carlos las cosas?

Habrá que esperar si las pruebas son suficientes para apreciar delito en estos hechos y qué responsabilidad tiene el emérito. Muchos de ellos se produjeron durante su etapa como jefe de Estado, lo que se traduce como inviolabilidad. Más allá de las posibles consecuencias legales, estos negocios opacos, supuestamente fraudulentos, han hecho que Felipe VI esté cada vez más alejado de su padre.

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