Rocio Carrasco, destrozada, busca refugio ante el insufrible drama familiar que le atormenta

Rocío Carrasco no quiere saber nada de los medios de comunicación. No responde a llamadas. Tampoco quiere contestar a los mensajes que, desde esta revista, enviamos para saber cómo se encuentra tras la decisión de su hijo David de irse a vivir con su padre, nuestro colaborador Antonio David Flores. No hay nada que quiera decir ante una polémica que la deja en evidencia. Sobre todo porque, en efecto, la estampida de sus dos hijos supone un trance muy duro para una madre pero mås para unos hijos que optan por una decisión realmente amarga y complicada. Serå, ademås, esta Navidad cuando el pequeño David, que acaba de cumplir la mayoría de edad, fije su residencia en casa de su progenitor.

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Pero desde que saltĂł la noticia, todas las miradas se han posado en su familia. Esta revista ha podido saber que RocĂ­o Carrasco estĂĄ absolutamente destrozada. Llora con sorprendente facilidad y se muestra frĂĄgil y alicaĂ­da ante la dramĂĄtica situaciĂłn. EstĂĄ hastiada porque, no solo sus hijos le han dado la espalda, sino que parece que la justicia tampoco tiene intenciĂłn de ponerse de su lado. Todos entienden que su papel como madre se ha desvirtuado, que no ha puesto la carne en el asador para recuperar a sus hijos. Lo Ășnico cierto es que ni siquiera en pĂșblico ha querido demostrar que no es verdugo, sino vĂ­ctima.

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Permanece al lado de su marido

Sea como fuere, a su lado permanece impertérrito Fidel Albiac. Tampoco contesta a los mensajes. Tampoco dice cómo se encuentra ni explica qué papel juega en la desesperación familiar. Quizås él tiene la clave para tanto desajuste emocional, tanta huida temprana de un hogar en el que, se presupone, debería reinar la felicidad. Y mås en estas fechas en las que todo parece cubrirse con un manto almibarado.