Don Felipe y doña Letizia intentan agarrarse al timón para no zozobrar durante la tormenta que arrecia sobre sus cabezas. La monarquía está muy tocada y los reyes buscan un salvavidas para mantener a flote la institución. Casi parece una misión imposible. Primero, Corinna, y ahora Bárbara Rey despiertan las iras de la sociedad al saber de las prebendas que recibieron mientras fueron amigas especiales de don Juan Carlos. Un thriller que no tiene desperdicio.

El silencio tenía un precio

Bárbara Rey no encajó bien que don Juan Carlos la dejara: “Ella no está contenta. Las cosas se complican. Aunque lleva diecisiete años sin salir en la tele, curiosamente en 1994 vuelve con un programa en TVE que se llama Esto es espectáculo. Manuel Prado y Colón de Carvajal le ha buscado este trabajo y, con la ayuda de los servicios secretos, le facilita pagos intermitentes que la mantienen callada hasta 1997”, puede leerse en El rey ante el espejo.

Mucho se ha especulado con el contenido de las grabaciones que Bárbara tenía en su poder y que se comentó utilizó en su propio beneficio. Ana Romero arroja luz sobre esta cuestión: “La artista ha grabado al rey en la cama y esto es un problema de Estado”. Era prioritario recuperar ese material de alto voltaje y para eso se organizó la Operación Rescate del Rey en 1997.