Don Felipe y doña Letizia intentan agarrarse al timón para no zozobrar durante la tormenta que arrecia sobre sus cabezas. La monarquía está muy tocada y los reyes buscan un salvavidas para mantener a flote la institución. Casi parece una misión imposible. Primero, Corinna, y ahora Bárbara Rey despiertan las iras de la sociedad al saber de las prebendas que recibieron mientras fueron amigas especiales de don Juan Carlos. Un thriller que no tiene desperdicio.

El rey se cansó de Bárbara

La periodista Ana Romero explicó en El rey ante el espejo (La esfera) los inicios de esta historia. A don Juan Carlos y Adolfo Suárez les llamó poderosamente la atención aquella vedette rubia de interminables piernas. En 1975, Bárbara aparece en la gala de fin de año y es cuando el rey emérito se encapricha de ella: “Que se convierte en su amante hasta 1980. La relación se interrumpe hasta 1989 por la boda de la actriz con el domador Ángel Cristo y su doble maternidad”, explica la periodista en su libro.

En 1989, cuando Bárbara y Ángel se separan, empieza la segunda fase de la relación con don Juan Carlos. Cuatro años más tarde, el rey emérito soltaría amarras con la vedette, ocurrió en 1993. Nunca le dijo que quería dejarlo, ella lo comprendió cuando al telefonearlo descubrió que había cambiado de número.