Terelu Campos volvió este viernes al plató de Sálvame y lo cierto es que su aparición fue de lo más extraña posible. Atrás quedaron los años en los que las alfombras rojas llegaban desde afuera de las instalaciones de Telecinco, Terelu entró por la puerta saludando a todos sus compañeros y directa a la cocina, el que sería su lugar de trabajo en La última cena.

La hija de María Teresa Campos evitó hablar de cualquier polémica y supo manejar muy bien a sus compañeros de programa para que no le sacaran ninguna declaración al respecto. Lo cierto es que la hermana de Carmen Borrego se encuentra ahora mismo en otro nivel. ‘Si quieres guerra, conmigo no la vas a encontrar’ podría ser su lema perfectamente.

Terelu se movía por el plató como si fuera su propia casa, ignoraba las preguntas, incluso las de Jorge, intentaba disfrutar, pero lo cierto es que la imagen que nos daba desde nuestras es idéntica a la de una persona que vuelve a juntarse con sus amigos del pasado y se da cuenta que nada tiene ya en común con ellos.

La madre de Alejandra Rubio tiene ahora una vida mucho más tranquila que la de antes. Trabaja los fines de semana en Viva la vida y son pocas las veces que está en el candelero. Cuando trabajaba en Sálvame, se hablaba de ella -y no precisamente en tono positivo- un día sí y otro también, y eso le terminó quemando.

Lo advirtió al entrar al plató: “Nunca diré públicamente por qué me fui de Sálvame”. Y ya saben eso que dicen de que nunca digas nunca porque en esta vida no se sabe. Lo cierto es que Terelu Campos parece que ha pasado página de Sálvame, ella ya no necesita esos sillones y esas tertulias, ni si quiera esas lágrimas en pantalla, en cambio… parece que ahora los que sí que la necesitan, son ellos.