Está claro que Paz Padilla consiguió deshacerse de su registro de humorista con el salto a la conducción de Sálvame. Una oportunidad única que la gaditana ha sabido aprovechar de la mejor manera, pero que no siempre es suficiente para tener credibilidad. Y, para muestra, la última decisión adoptada por Telecinco.




Falta de vocabulario

> Si en algo coinciden los enemigos de Paz Padilla es en que la comunicadora tiene un problema importante con la fluidez verbal. En ocasiones su vocabulario, dicen, que es precario y que no transmite credibilidad. Es única en terrenos pantanosos y siempre usa la palabra que hace estallar carcajadas, pero tal vez resulta excesivamente liviana, frívola o desubicada en circunstancias más serias, cuando la temática que se debate requiere una mayor preparación, un mayor bagaje. Es lo que ha ocurrido ahora. Una situación realmente incómoda y que deja, muy clara, cuál es la percepción que tienen sobre ella.