El cambio de hora, la bajada de temperaturas y los anocheceres tempranos son un clásico de la llegada del invierno, pero no podemos evitar que cada año nos sorprenda. Durante las primeras semanas de noviembre la mayoría de personas sienten algo similar al jet lag hasta que sus ciclos se acompasan al invierno. Por eso, Kaiku Caffè Latte, la marca líder en café frío, ha recopilado una serie de trucos para adaptar cuerpo y mente al modo invernal. Spoiler: sí, modificar tu rutina cafetera es uno de ellos.

La transición al invieno afecta a los ritmos circadianos: el exterior y nuestro interior se desacompasan al igual que el sol y el reloj y es momento de fijarse en el consumo de cafeína. Todos los que no están dispuestos a renunciar al café, deberían alternar entre elaboraciones intensas y suaves, incluyendo el descafeinado. Los cafés fríos de Kaiku Caffè Latte son una opción perfecta para modular el consumo de cafeína, disfrutar de sus propiedades y a la vez dormir bien, gracias a las distintas intensidades en toda la gama. El contenido de cafeína varía desde los más suaves, como el Kaiku Caffè Latte sabor Vainilla (60mg de cafeína por vaso) a los más intensos con los 120mg por vaso del Espresso, pasando por cafés intermedios ideales para la mañana como el Macchiato (80mg por vaso). Y sus ingredientes son 100% naturales: solo contienen granos de café de variedad arábica certificados por Rainforest Alliance, leche fresca y azúcar.

Además, esta vez el invierno llega en un escenario diferente. Pasar mucho más tiempo en casa es un factor que contribuye a anular la percepción del tiempo y podría prolongar el proceso de adaptación al nuevo ritmo. Por ello, si este año necesitas algo de ayuda, prueba a introducir estos pequeños trucos:

cafetera goteo

1. Cambia tu hora de tomar café

Aprovecha la energía natural de despertarte y espera dos horas a tomar tu primer café del día. Es allí cuando los niveles de cortisol del cuerpo descienden y el café puede ser de gran ayuda. Una buena opción es el Cappuccino de Kaiku Caffè Latte, con 80 gramos de cafeína por vaso. Tras esa hora hay otro pico de energía entre las 12 y 13 del mediodía aproximadamente y un tercero entre las 17:30 y las 18:30. Dependiendo de la tolerancia a la cafeína de cada uno, entre medias se puede tomar el café de después de comer y después pasar al Descafeinado.

2. Cena ligero

Aunque este truco para dormir mejor es atemporal, durante el periodo de adaptación invernal cobra especial importancia. No se trata de saltarse la cena, sino de elegir alimentos ligeros desde por la tarde, bajos en grasas saturadas y azúcares, que pueden hinchar producir una digestión pesada y reducir la calidad del sueño. Si tomas café por la tarde, es recomendable optar por una versión ligera y suave, incluso sin lactosa, como Kaiku Caffè Latte Light.

3. Respeta tus biorritmos

Anochece pronto y las ganas de cenar y dormir se adelantan. En vez de acallarlas, escuchar al cuerpo y respetar los ritmos propios es la forma de ir retrasando los horarios progresivamente hasta acompasarlos con el reloj de invierno. Además, adelantar un poco las rutinas diarias con respecto al verano, es decir, cenar y acostarse antes, mejora la calidad del descanso.

4. Haz una mini rutina de ejercicios antes de desayunar

Aunque el horario de invierno tiene detractores, es cierto que premia con sol a aquellos early birds o madrugadores. Un truco para cambiar tu hora interior es empezar el día con una mini rutina de ejercicios. Si hora te despiertas más temprano, invierte ese tiempo en hacer 15 minutos de ejercicios de yoga y pilates, y termina estirando antes del desayuno. Este pequeño gesto ayuda a activar el cerebro de forma relajada y a generar energía natural para el resto de la jornada invernal.

5. Dieta rica en serotonina

En esta transición, la dieta es una gran aliada. En ella no deben faltar los conocidos como alimentos “antiestrés” ricos en Omega3 y triptófano que estimulan la producción natural de serotonina, la hormona de la felicidad. Algunos de ellos son el plátano, los frutos secos, los huevos, el chocolate negro, el aguacate o las carnes magras (pollo, pavo, conejo).