Tamara Falcó está viviendo un buen año. Mientras la crisis arrasa para una gran parte del mundo, ella no para de trincar contratos en programas de televisión, llenándose unos bolsillos que ya traía a rebosar de casa. La recién estrenada marquesa de Griñón, está a punto de superar en popularidad a su madre Isabel Preysler, gracias a su recién descubierta faceta televisiva, donde está demostrando que es capaz de conquistar a las cámaras y al público con su carisma. 

MASTER CHEF CELEBRITY

El talent show de cocina la convirtió en la revelación del año. En primer lugar consiguió derrumbar todos los prejuicios que los espectadores tenían hacia ella. Al fin y al cabo es una aristócrata que vive en una mansión con personal a su servicio, incluyendo cocineros que prepararan los menús diarios.

Según confesaba la propia Tamara en su presentación, (y su madre lo confirmó), no había cocinado en la vida, aunque sí era una actividad que le llamaba la atención. Durante el programa demostró unas grandes aptitudes para la cocina, hasta el punto de ser la ganadora del concurso. Pero más allá de eso, pudo mostrar al público su simpatía, su espontaneidad y su capacidad para trabajar en equipo de forma colaborativa. 

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