Los problemas se multiplican y Letizia tiene que hacer frente cada semana a un imprevisto nuevo. Tras el monumental enfado con Froilán y Victoria Federica, ahora ha sido Carla Vigo quien ha colmado la paciencia de la monarca consorte. La mujer de Felipe VI no soporta que su familia esté en boca de todos a causa de unos comportamientos que ella considera inaceptables. Las consecuencias de este hartazgo de la asturiana pueden ser nefastas.

Las nuevas generaciones llegan pisando fuerte

> Últimamente Letizia está muy intranquila al ver cómo sus sobrinos se están rebelando. No le sienta nada bien que Carla no acate sus normas y que encima tenga el respaldo de Antonio Vigo para hacerlo. Por si esto fuera poco, asiste incrédula a un cambio radical en la actitud de Victoria Federica. La hija de la infanta Elena y de Jaime de Marichalar tenía un comportamiento ejemplar pero en los últimos meses todo ha cambiado. Hace unos días generó un gran problema en el seno familiar al asistir sin permiso al Teatro Barceló. En la antigua discoteca Pachá apoyó públicamente al partido político del que es seguidora: Vox.

Para no perder las costumbres, Froilán sigue siendo el enfant terrible de los Borbones. Pipe, como le gusta hacerse llamar, es el miembro más díscolo de la familia. Su último salida de tono fue precisamente por un comportamiento parecido al de su hermana y al de Carla. El joven asistió a la manifestación en contra del Gobierno que organizó en Madrid el triunvirato formado por VOX, Partido Popular y Ciudadanos. Es cierto que él no forma parte de la familia real y, por tanto, no tiene prohibido significarse políticamente. Pero este posicionamiento puede perjudicar a sus tíos y a sus abuelos al ser los cuatro las caras visibles de la monarquía patria.