Podría haber sido la relación más importante de la primavera, pero se ha quedado en solo una ilusión. Tamara Falcó e Iván Miranda Álvarez-Pickman han puesto el punto final a un romance de dos meses de duración que empezó como un coqueteo y que, poco a poco, parecía que podía consolidarse.

A pesar de que ambos se dejaron ver en el Instagram de ella a finales del mes de marzo, lo cierto es que en ningún momento se plantearon una relación seria. Al menos por parte de Iván que, desde el inicio, aseguró a su entorno más cercano que estaba ilusionado pero que no sabía cómo se iba a desarrollar ese sentimiento.

Tamara Falcó

Fuentes cercanas al empresario aseguran que a pesar de que la decisión de no continuar conociendo a Tamara en el plano sentimental, le guarda un gran cariño y aventura que entre ellos puede haber una amistad. Eso sí, las mismas fuentes insisten en que desde que se produjo el adiós, la hija de Isabel Preysler y Carlos Falcó está intentando reconquistar al sevillano, perteneciente a una de las familias más acaudaladas de Andalucía, pero cualquier movimiento está resultando en vano.

Los verdaderos motivos del adiós

Los motivos de la ruptura giran en torno a las diferencias de caracteres entre ellos. A pesar de que ambos son religiosos y comparten aficiones, no ha habido la suficiente química entre ellos para poder continuar con la relación. Tamara se muestra algo enfadada y triste ante el devenir de los acontecimientos y, a pesar de que siempre se muestra divertida ante los medios de comunicación, lo cierto es que no puede ocultar el dolor de la muerte de un amor en ciernes.

tamara falcó

Y es que la hija de la socialité no parece tener éxito en el plano sentimental. Desde su primer amor, Albert Comenge, en 2004 no ha tenido suerte en encontrar al hombre de su vida. Ni siquiera con Marco No-yer, con quien vivió un apasionado romance de tres años, pasó por el altar. Tampoco lo consiguió, a pesar de que estuvo a punto, con Tommaso Musini, ni con el empresario Enrique Solís con el que, según sus propias palabras, sufrió un auténtico desengaño.