Máxima y Letizia son dos reinas que comparten muchas cosas.Sobre todo el final de las vidas de sus hermanas queridas. Letizia enterró a Érika poco después de empezar su relación el, por aquel entonces, Príncipe Felipe. Máxima ha sufrido el mismo dolor hace solo unos días cuando tuvo que dar sepultura a los restos mortales de su hermana, Inés.

¿En su mejor momento?

Erika Ortiz fue la menos afortunada de las hermanas de doña Letizia. Estudió Bellas Artes y fue ahí cuando conoció a Antonio Vigo. Empezaron una relación cuya primera parte transcurrió a distancia ya que ella se fue a Alemania cuando le concedieron una beca Erasmus. Al regresar, se quedó embarazada. La pareja intentó ganarse la vida con un pequeño hotel rural en Asturias. No fue bien.

Tras fracasar el negocio de hostelería, Erika, Antonio y su hija, Carla, se instalaron en Madrid. No podían permitirse un alquiler y la madre de ella les invitó a instalarse en su casa. Fueron tiempos duros en los que la hermana de doña Letizia tuvo que ponerse a vender libros a puerta fría. Antonio no consiguió abrirse camino como escultor y se enroló como operario en el servicio municipal de limpieza.

Cuando doña Letizia se comprometió con don Felipe quiso que su piso lo ocuparan Érika y su familia. La verdad es que la Reina siempre acudió al rescate de su hermana en cuanto tuvo independencia económica. Se dijo que Érika consiguió un buen puesto en una revista gracias a que su hermana entró a formar parte de la familia real. No era verdad. Había sido contratada con anterioridad y decidieron ascenderla un mes antes que el mundo conociera que el príncipe y la periodista estaban enamorados.