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Se busca al taxista que hizo bajarse casi “a patadas” a Marta Sánchez de un taxi

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Marta Sánchez bajando de taxi

Ocurrió el pasado uno de noviembre, y la fuente es clara y cristalina como el agua del nacimiento del Río Cuervo. Marta Sánchez salía entre las cinco y las seis de la madrugada de un taxi con la cabeza gacha, avergonzada y mirando para el suelo. El conductor del taxi le gritaba: “bájese, bájese, que se baje, le he dicho” . Jamás se había visto tan apurada a la cantante desde los tiempos en los que vio las fotos con las que pretendían chantajearla en Interviu para que posara desnuda. En esta ocasión no había ningún batería de Duran Duran con ella, sino dos atractivos latinos que se bajaron junto a ella del vehículo.  Hay que decir que Marta tuvo suerte y la escena fue presenciada por muy pocas personas. Casi de inmediato apareció otro taxi que se llevó a la cantante con rumbo desconocido.

Y es que hay famosas muy extrañas, a algunas incluso les gusta aligerarse de ropa para mostrar sus esbeltos cuerpos cuyos michelines consiguen mantener a raya

Una amiga mía muy lista a la que le gusta especular, a veces con más o menos fundamento, me defiende al taxista, y que no es que sea anti uber ni anti cabify. Y es que hay famosas más o menos rubias, más o menos guapas, y más o menos mayores, a las que les entran ataques de calor repentinos en los taxis, y les da por empezar a quitarse ropa. Tanto trabajo les ha costado a sus años mantener a raya los michelines  y conseguir un cuerpo más esbelto que cuando tenían 25 años que quieren lucirlo, y luego pasa lo que pasa. Y hay taxistas que estos regalitos no lo consideran, ni mucho menos, un regalo, sino una propina.

¿Acaso se tiró un pedete Marta, o es que pegó un chicle en la puerta?

Líbrenos el cielo de decir que este sea el caso de Marta Sánchez, pero queremos saber los verdaderos motivos por los que el conductor en cuestión hizo bajarse casi a patadas a la mujer que alegró con su música y el meneo de su cuerpo a los soldados del Golfo  en 1990. Han pasado 28 años desde entonces y Marta está mejor que nunca. ¿Acaso se tiró un pedete? ¿Sacó del bolso de Channel un bocata de sardinas? ¿Había pisado una caca de perro? Abajo, un vídeo de Marta de cuando se llevaba bien con los taxistas.

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