Desde el anuncio de la abdicación del rey Juan Carlos I en su hijo Felipe VI, hace cuatro años. No sólo se daba pie a una nueva línea sucesoria, sino que también la que fuera plebeya, Letizia Ortiz, se convertía oficialmente en la actual Reina consorte de España. La reina Letizia. Acompañando en la labor que lleva a cabo la cabeza de la monarquía, Felipe VI de Borbón.

El papel que está ejerciendo Letizia es único si echamos una vista general al resto de las monarquías europeas. Desde el inicio, ya sea como prometida o princesa, Letizia ha ido adquiriendo, poco a poco, una destreza de la que muchas otras reinas prescinden.

Se podría decir, por tanto, que goza de una mayor autonomía que el resto de reinas. Por no hablar del estilo que presenta. ¿No nos crees? Pues te invitamos a leer esta comparación, ¿quién creéis que saldrá ganando?

La reina Letizia y la princesa Charlene de Mónaco: Amantes del bisturí

Reina Letizia

Vale, es cierto que la esposa del príncipe Alberto de Mónaco, no es una reina como tal. Pero ejerce la misma función que la reina Letizia. Aunque la relación entre ambas, es mucho más lejana y más cordial, que la que presentaba con Máxima de Holanda.

En cuanto a estilo, encontramos una competición de clase y elegancia, ambas siguen la moda muy de cerca. Tanto, que intentan estar a la última ya sea a través de la vestimenta o de una manera un poquito más especial.

Como muchos ya habrán supuesto, ambos miembros de la realeza, se han hecho algún que otro retoquillo. La cirugía estética de Letizia y su presunta “adicción” ha dado de lo que hablar en multitud de ocasiones. No obstante, parece que Charlene presenta también esta afición.

La diferencia que presenta, es que a diferencia de Letizia, la agenda de Charlene es más escasa y, por tanto, los cambios llaman más la atención de un evento a otro. Sin embargo, la reina Letizia cuenta con una agenda más repleta que juegan un gran punto a su favor.

Ambas se han retocado el mentón, se han hecho una rinoplastia y un poquillo de botox en la frente para paliar cualquier signo de la edad. Y con estas intervenciones comunes, porque ambas tienen muchas más. De repente vuelven casi a la adolescencia.