Durante mucho tiempo Charly, el marido de Lydia Lozano,  ha sido un ente misterioso al que siempre quisieron conocer mejor los fans de la tertuliana más emblemática y atractiva de Sálvame. Lydia, al contrario que otros famosos, siempre ha querido protegerlo de los peligros de la fama infusa. Y es que, aunque no lo parezca, Lydia es muy introvertida en cuanto a su vida privada se refiere. De todos los presentadores de la casa es ella la que menos entrevistas ha concedido. Y posados, mucho menos. La intimidad marital de la rubia de oro de Telecinco era territorio reservado hasta ahora.

Charly, hijo de un afamado arquitecto, el Rosauro Varo de los ochenta

Cuando Lydia conoció a Charly trabajaba en una agencia de noticias y salí mucho de noche  a la caza de exclusivas cuando estaba en la agencia Infoto . Un día encontró algo que no se esperaba. El hombre de su vida Ocurrió a mediados de los ochenta. Él era el hijo de un afamado arquitecto, un joven de buena familia tan cautivador como buena persona. Divertido y hedonista, supo captar la atención de la periodista de inmediato y aquello terminó en boda.

Lydia y Charlie terminaron casándose. Fuye una boda sui géneris como ellos. La novia, que llevaba una flor blanca como tocado, llegó antes que el novio, y ellas se confundió “como en el CUE, lo dije todo al revés, dije: ‘Yo Charlie’ te quiero a ti, Lydia como legítima esposa”. Fue una boda muy divertida, como su relación, que ha dado mucho que hablar.