Cap Cana, República Dominicana, extendió la alfombra roja en la noche de ayer para acoger la primera edición del festival CanaDorada. Se trata del primer certamen cinematográfico y musical que se realiza en República Dominicana y que está organizado por Fernando Colunga y Raquel Flores. En la primera de las noches, un homenaje a La Habana de los años 50, se proyectó el film Santo Domingo, la primera, un documental dirigido por el laureado José Pintor y que explora los orígenes y la evolución de la isla desde la llegada de los españoles hasta el concilio de Valladolid.

Una obra magnánima que fue el más acertado punto de partida para un festival que se alargará hasta el próximo domingo y cuyos actos se realizan en los espectaculares hoteles Sanctuary y Edén Roc, perfectamente engalanados para tan especiales acontecimientos. Mención aparte merece el lugar escogido para la proyección de las películas que participan, un espectacular cenote decorado con estilo años 20 (en la fotografía superior) que fue muy aplaudido entre los allí presentes.

Como no podía ser de otra manera, CanaDorada recibió a multitud de rostros conocidos. Brilló por su naturalidad la actriz Paz Vega. Acompañada por su marido Orson, la andaluza se mostró muy contenta por su participación en la serie Cuna de Lobos, con la que consiguió el premio a la mejor villana del año. Paz, que ha triunfado en México, ya ha vuelto a España donde recoge lo sembrado durante años. Es ejemplo de distinción, elegancia y saber estar. Nada que ver con otros invitados.

Muy distante se mostró Olivia de Borbón que, acompañada por su marido Julián Porras, parecía abstraída ante tanto lujo y relumbrón. Su poca naturalidad fue la comidilla de la noche. Nada que ver con la soltura andaluza de María José Suárez, tal vez una de las mejores vestidas del evento. Con la modelo, espléndida y muy simpática, recordé tiempos pasados y brindamos por una felicidad que en su caso parece eterna. Afincada en el calor de CapCana, no tiene intención de volver a España para evitar disgustos con la prensa. Es cierto que fue injustamente tratada, más bien vapuleada, en su última visita a nuestro país. Me sorprendió la pronunciación -ya quisiera yo- de Bárbara Kampbell, cuñada de Antonio Banderas, con un arriesgadísimo diseño que dejaba al descubierto las espectaculares curvas de su espalda.

Deslumbró la venezolana Raquel Bernal, más que por su evidente belleza, por su savoir fair, la templanza y la energía que desprende ante retos tan enigmáticos como este. Más sobria pero igualmente elegante, Marta, la divertida novia de Jaime Martínez Bordiu, me sorprendió con sus formas cercanas. Igual que las de él, a quien guardo mucho afecto y cariño de sus épocas más turbulentas. Percibí la grandeza del admirado Avi Lerner, uno de los invitados más célebres; la importancia de Fernando Colunga; la presencia y simpatía de mi siempre querido Raúl Olivo; la sofisticación de Zuleyka Rivera; y el físico estimulante de Julián Gil. El actor y la modelo fueron todo un acierto en la presentación de la primera fiesta.

Me gustó -incluso emocionó- hablar sobre lo divino y lo humano junto a Osmel Sousa. El Zar de la Belleza, hacedor de las estrellas en certámenes universales, sigue despertando el respeto y la admiración de misses y aspirantes. En la primera de las noches también pude ver a mis compañeros y amigos Aurelio Manzano, Pilar Vidal, Vicente Serrano y Jesús Mariñas, guardianes de secretos e informaciones.