Mónica Hoyos

Han sido las grandes protagonistas de la última edición de GHVIP. Miriam Saavedra y Mónica Hoyos. Dos peruanas unidas por un hombre, Carlos Lozano, el origen de todas sus disputas. Mónica quiso jugar el papel de “señorita” intentando poner a los habitantes de la casa contra Miriam, insinuando cosas feas de ella y consiguió el efecto contrario. El público en general la vio como una pobre veinteañera, víctima del odio, la envidia y el resentimiento de su compatriota.

Una pelea de gatas

Miriam Saavedra

No hay que olvidar que Miriam solo tiene 25 años, dieciséis menos que su rival. Es una cría, a ojos incluso de la audiencia de más edad del programa. Hasta el público más conservador, a pesar de los dardos envenenados de Mónica, la vio como una desvalida jovencita, no como a una mujer fatal. Incluso en Perú, el país de origen de ambas, los medios tomaron partido por ella, tildando a Mónica de ser una peruana vergonzante. Disimulaba su acento cuando estaba en España y lo retomaba cuando volvía a Perú. No es el caso de Miriam Sánchez, que aspira a ser presidenta del país andino dentro de quince años y reivindica la idiosincracia de su tierra. Ya ha empezado a practicar  el arte de la retórica para cuando sea jefa de Estado contra Mónica Hoyos. Y lo que ha dicho de ella en Lecturas no tiene desperdicio.