La felicidad se le resiste a María Teresa Campos. Cada vez que parece que va a levantar vuelo, algo se cruza en su camino y hace que la periodista pierda la sonrisa. Así ha pasado nuevamente, la historia se repite. La alegría que siente por los enormes avances de su hija pequeña, Carmen, se ven ensombrecidos por el calvario de la mayor, Terelu.

Un camino lleno de pruebas

> A muy corta edad se puso a trabajar. Poco le costó a María Teresa Campos hacerse un hueco en el mundo de la comunicación. Radio, televisión… a la andaluza nunca le ha faltado trabajo. Además, ha sido una de esas mujeres que ha sabido conciliar a la perfección vida profesional y vida privada. El hecho de quedarse viuda muy pronto hizo que su escala de valores estuviera definida y fuera inamovible: la primera opción siempre la familia.

El pasar tanto tiempo con sus dos únicas hijas ha hecho que sus lazos se hayan fortalecido mucho. Carmen, Terelu y ella siempre han sido inseparables. De hecho, las carreras de las tres están estrechamente vinculadas. La novia de Edmundo Arrocet ha sido madre pero también amiga. Ha estado al lado de sus niñas en los momentos buenos pero, sobre todo, en los malos. Lo que no esperaba la veterana comunicadora es que, llegados a este punto, todo se volvería en su contra. Sigue leyendo y podrás enterarte de todo.

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