Ha hecho todo lo posible por mantener a su hija en el candelero, pero los esfuerzos de Maite Galdeano no han tenido el efecto deseado. Más bien todo lo contrario, se han vuelto contra ella. Sofía Suescun, la niña de sus ojos, se ha convertido en la reina destronada de los realities; ya no goza de la misma popularidad que antes. Y por darlo todo en su defensa, la navarra podría ver cómo su vida se arruina sin poder hacer nada por remediarlo.

Su peor traspiés: una enfermedad sin cura

> Mientras que la presencia de Sofía en los medios aumentaba, la de Maite decaía. Además, lo hacía a pasos agigantados. Pero no es que los programas se hubiesen olvidado de ella. Esta versión navarra de Aída Nízar es siempre bien recibida. Sin embargo, se veía obligada a retirarse del mundo mediático por obligación. No le quedó otro remedio al ser diagnosticada de una grave dolencia que ponía su mundo patas arriba: padece fibromialgia, también conocida como la enfermedad silenciosa.

Esto no solo le produce intensos dolores musculares por todo el cuerpo cuando sufre un brote sino que ha hecho que Maite sufra incluso depresión. Una situación que la ha llevado al límite en varias ocasiones. De hecho, a punto ha estado de quitarse la vida para no tener que seguir sufriendo. “Me quise suicidar tirándome a las vías del tren. Mis perros me sacaron el cuerpo de las vías con el hocico. He llegado a pedir al médico la eutanasia porque no quería vivir más”, reconocía públicamente. Por suerte, ha renacido de sus cenizas. Pero… ¿por cuánto tiempo?

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