Ha hecho todo lo posible por mantener a su hija en el candelero, pero los esfuerzos de Maite Galdeano no han tenido el efecto deseado. Más bien todo lo contrario, se han vuelto contra ella. Sofía Suescun, la niña de sus ojos, se ha convertido en la reina destronada de los realities; ya no goza de la misma popularidad que antes. Y por darlo todo en su defensa, la navarra podría ver cómo su vida se arruina sin poder hacer nada por remediarlo.

Su notorio aterrizaje mediático

> Peculiar. Esa es la palabra que a todos se nos vino a la mente cuando vimos por primera vez a Maite Galdeano aparecer en la televisión. La navarra, que se ganaba hasta entonces la vida como conductora de autobuses, se hizo famosa gracias a su paso por Gran Hermano 16. Un concurso en el conocimos a la vez a su hija, Sofía Suescun. Ambas entraron al reality juntas y a nadie le resultaron indiferentes. Ahí empezó su meteórico ascenso a la fama.

Todos los programas querían (y quieren) tenerlas en sus filas. Con su disparatado carácter las broncas están más que aseguradas. Maite es una de esas personas que no tienen pelos en la lengua: dice lo que piensa sin importarle a quién tiene enfrente. Sin embargo, y aunque su personalidad es arrolladora, no puede evitar estar a la sombra de su hija. La joven es un auténtico animal televisivo.

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