Muchos han sido los famosos españoles que han reconocido sus problemas con las drogas. Quizás el caso más famoso es el de Belén Esteban, que reconocía así en su libro Ambiciones y reflexiones su problema: “Yo acabé tumbada en un sillón todo el día sin ganas de nada. Las únicas ganas que tenía eran de ponerme más”.

La Princesa del Pueblo contextualizaba sus palabras en una entrevista televisiva: “Hubo un tiempo en que solo pensaba si mañana tendría para ponerme. En este mundo hay mucha droga, te la ofrecen por todos lados. En ‘¡Más que baile!’ me metía antes de salir. ¡Eso es una barbaridad! Una mañana me fui a rezar a san Judas y le imploré que me ayudara y que me diese fuerzas. Desde ese día no he vuelto a ponerme más, y lo he tenido muy a mano, pero no pienso volver a recaer (…) Tengo miedo a salir porque la droga está por todos lados”.

Y por último reconocía: “En este país es muy fácil drogarse y no es nada caro. ¿Qué vale una pastilla?, ¿tres euros? Así se engancha a muchos jóvenes. Son gentuza. Yo tengo miedo a salir porque la droga está por todos lados y sé que voy a casa de personas que tienen gramos hasta debajo del cenicero y que me van a ofrecer… en mi mano está decir que no”.

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Quizás no enganchado, pero si las ha probado reiterativamente Fernando Sánchez Dragó. Quizás como simple experimentación. El escritor hablaba así del tema en Jot Down: “Y ahora en el mundo moderno, con la frivolidad que lo caracteriza, primero todas las drogas se meten al mismo cajón y pasan a ser estupefacientes. Y no tienen nada que ver las drogas llamadas alucinógenas con los opiáceos, las anfetaminas… son todas completamente diferentes y de efectos totalmente distintos. El siglo del que antes hablaba era el siglo de Eleusis, que va desde el siglo VII ac. hasta que monjes nestolianos fanáticos del siglo IV después de Cristo reducen a cenizas el viejo santuario iniciático de Eleusis. Todos los grandes espíritus del paganismo, artistas, políticos, todos ellos habían ido a iniciarse en los Misterios Mayores de Eleusis, porque como en todos los ritos sagrados había Mayores y Menores, algo que heredó el cristianismo, pero este quitó el principio activo de los ritos Mayores, que consistían en la ingesta de esa misteriosa sustancia, el kykeon, que llevaba a un estado de trance. El uso de tales sustancias es lo más importante que yo he hecho en la vida. Lo que más me ha enseñado en la vida han sido las ingestas de LSD, mescalina, peyote, ayahuasca…”.