Muchos han sido los famosos españoles que han reconocido sus problemas con las drogas. Quizás el caso más famoso es el de Belén Esteban, que reconocía así en su libro Ambiciones y reflexiones su problema: “Yo acabé tumbada en un sillón todo el día sin ganas de nada. Las únicas ganas que tenía eran de ponerme más”.

La Princesa del Pueblo contextualizaba sus palabras en una entrevista televisiva: “Hubo un tiempo en que solo pensaba si mañana tendría para ponerme. En este mundo hay mucha droga, te la ofrecen por todos lados. En ‘¡Más que baile!’ me metía antes de salir. ¡Eso es una barbaridad! Una mañana me fui a rezar a san Judas y le imploré que me ayudara y que me diese fuerzas. Desde ese día no he vuelto a ponerme más, y lo he tenido muy a mano, pero no pienso volver a recaer (…) Tengo miedo a salir porque la droga está por todos lados”.

Y por último reconocía: “En este país es muy fácil drogarse y no es nada caro. ¿Qué vale una pastilla?, ¿tres euros? Así se engancha a muchos jóvenes. Son gentuza. Yo tengo miedo a salir porque la droga está por todos lados y sé que voy a casa de personas que tienen gramos hasta debajo del cenicero y que me van a ofrecer… en mi mano está decir que no”.

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El actor y cómico Kike San Francisco habló en Esquire de su caída a los infiernos en los años ochenta: “Estuve enganchado a la mierda del caballo. ¿Estuviste cuatro años enganchado? Sí ¿Y trabajaste en ese tiempo? Sí trabajé. Mi trabajo fue en deterioro porque hacía lo que me daba la gana, llegaba tarde a los rodajes e iba con unos colocones del copón. Lo que hice fue retirarme de mi trabajo absolutamente y me encerré. Estuve como siete años haciendo deporte todos los días como una bestia y nunca más volví a tocar el caballo, por supuesto. Decidí que lo mejor era que me muriera o que lo dejara. De todos modos te voy a decir una cosa, y es que yo tuve la suerte de no haberme pinchado en mi vida. Me enganché al caballo fumando chinos y metiéndomelo por la nariz, pero no sabía dónde me estaba metiendo. Digamos que tuve un castigo por mi falta de humildad estando cuatro años enganchado con esa mierda. Para vivir así es mejor no vivir. Si quieres saber lo que es ser un esclavo no tienes más que probar esa mierda. De hecho, cualquier droga es una esclavitud. En cuanto al caballo, el problema que tiene es que es muy difícil dejarlo”.