Aparentemente, Meghan Markle y la reina Letizia son muy distintas (una fue actriz y otra periodista; una es simpática, relajada y extrovertida y otra… no tanto), pero comparten ciertos aspectos de sus vidas, como lo es, por ejemplo, que ambas estuvieron casadas (y después divorciadas) antes de convertirse en royals. Pues bien, ahora la duquesa de Sussex y la Reina de España también están unidas por otra importante decisión personal: la forma de criar a sus hijos lo más lejos posible del foco público.

Según ha publicado The Sunday Times of London, citando a fuentes cercanas a los duques de Sussex, Archie Harrison Mountbatten-Windsor, el hijo recién nacido de Harry y Meghan, que venía al mundo el pasado 6 de mayo en Londres, se criará alejado de la lupa mediática y sólo hará apariciones públicas en momentos puntuales, lo que recuerda irremediablemente a la forma en la que los actuales Reyes de España han educado a sus dos hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía.

Prueba de que Harry y Meghan va a seguir firmemente esta decisión es la última foto que se ha compartido desde la cuenta de Instagram de la pareja. Este domingo se celebraba en distintos países del mundo el Día de la Madre, y para felicitar a Meghan, que se estrenaba en el título, se escogía una foto en la que únicamente se ven los pies del bebé, apoyados en las manos de ella. “Hoy es el Día de la Madre en los Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Kenia, Japón y varios países de Europa. Este es el primer Día de la Madre para la duquesa de Sussex”, podía leerse en el post, además de la siguiente frase de un poema de la escritora afroamericana Nayyirah Waheed: “Mi madre fue mi primer país, el primer lugar en el que viví”.

Al parecer, según los medios británicos, al niño, a partir de ahora sólo le veremos en actos institucionales y acompañado siempre por sus padres. Una forma de tratar de protegerlo de esa sobreexposición que a menudo sufrieron tanto Harry como su hermano Guillermo cuando eran pequeños.

Lo que ocurre en España

A diferencia de lo que sucede en otros países europeos, como en Suecia o Dinamarca (o incluso en el propio Reino Unido con los príncipes Jorge, Charlotte y Luis de Cambridge), donde los herederos y sus hermanos adquieren responsabilidades institucionales desde muy pronto, en nuestro país, se ha optado por recluir en Zarzuela a las hijas de los Reyes.  Se pretende que sean niñas normales. Las vemos en contadas ocasiones, como en la Misa de Pascua o en el posado veraniego de Marivent, y pocos datos transcienden de su forma de ser y su educación; algo que, en opinión de expertos en asuntos reales, podría jugar en su contra de cara a los años venideros. Y en muchas ocasiones, cronistas especializados en Casa Real, no han dudado en apuntar a Letizia como la responsable de esta decisión.

El ejemplo holandés

Este fin de semana, los Reyes de Holanda, Guillermo y Máxima, se presentaban en la Feria de Abril de Sevilla, acompañados de sus tres hijas: Amalia, Alexia y Ariane, para sorpresa de los presentes, que no daban crédito al ver al matrimonio real holandés y las princesas vestidos de faralaes para la ocasión. E incluso hay un vídeo circulando por Internet de la reina Máxima arrancándose a bailar por sevillanas. Sin complejos.

Los monarcas del país de los tulipanes se conocieron hace dos décadas en la Feria de Abril de Sevilla y este año han querido que sus hijas visitaran el lugar en el que sus padres se vieron por primera vez. Las imágenes no tienen precio. Sin embargo, nadie se imagina a Letizia y a sus hijas bailando al ritmo de alguno de los temas de María del Monte. Quizás en un futuro. Aunque, viendo la decisión de Meghan y Harry, se corre el riesgo de que los royals vivan, cada vez más, sus vidas únicamente de puertas de palacio para dentro. Casi como si de piezas de museo se tratasen.