Le dan igual las normas. La reina Letizia no le teme a nada ni a nadie. No está dispuesta a asumir las renuncias que implica estar casada con un jefe de Estado. Ella impone su fuerte personalidad y sus propias reglas del juego sin importarle las consecuencias. Pero esta vez la madre de Leonor y Sofía ha llegado demasiado lejos con su última decisión.

Las consecuencias de su fuerte carácter

> Desde que conocimos que Letizia Ortiz era la mujer de la que se había enamorado Felipe, el entonces heredero al trono, la otrora presentadora de los Informativos de TVE no ha dejado de generar noticias a lo largo y ancho del mapa. Es cierto que muchas de las cosas que se publican de la reina consorte tienen que ver con sus elecciones estilísticas. Sus looks son analizados al detalle y copiados por algunas influencers que alaban su elegancia. Pero conviene no olvidar que su nombre también aparece siempre en polémicas noticias que tienen el mismo denominador común: su salidas de tono.

Doña Letizia se ha saltado el protocolo en infinidad de ocasiones a lo largo de estos años. De hecho, el primer día que apareció ante los medios para comunicar que meses después se celebraría la boda más esperada de la monarquía patria, mandó callar al príncipe de Asturias. Ahí ya nos dio pistas de que su entrada a los Borbones daría mucho que hablar. Así ha sido. La asturiana pisa fuerte, impone sus normas y no está dispuesta a hacer nada que esté en contra de sus propias convicciones. Descubre a continuación cuáles son los actos a los que dice que sí y a los que dice que no.

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