Llueve sobre mojado. La relación entre Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana ha hecho correr ríos de tinta. Sobre todo porque las versiones de las partes no coinciden. Sus abogados españoles conceden declaraciones dejando en evidencia la falta de comunicación entre ellos. Uno sostiene que Josep apenas habla con sus hijos y la otra asegura que la relación es más que fantástica. ¿Qué hay de cierto?

Según me explican fuentes solventes en el caso, no es cierto que Arantxa y Josep mantengan una relación cordial. Más allá del cumpleaños de su hija al que los dos acudieron y se mostraron civilizados (incluso sorprendentemente respetuosos y cercanos entre ellos), la realidad es que su comunicación es prácticamente residual. Por mucho que Josep se empeñe en dibujar y filtrar a la prensa -con una campaña muy bien orquestada- que las cosas ya está arregladas y no hay fisuras entre ellos. Nada es lo que parece. Al menos es lo que me aseguran desde el entorno más próximo a Arantxa.

Enfadada ante la utilización mediática

Son quienes me confirman que la tenista montó en cólera cuando descubrió que Santacana había cruzado el charco para presentarse en Esplugues de Llobregat y conceder una rueda de prensa improvisada a las puertas del juzgado. Fue la gota que colmó un vaso repleto y desbordante. Tal vez porque utilizó un encuentro con sus hijos para explicar al mundo que todo estaba subsanado y que él no se había quedado con la fortuna de ella.

Fue entonces cuando el abogado americano de Arantxa me insistió, además, en que el divorcio sigue siendo contencioso y que “no hay acuerdo de ningún tipo”. Tampoco respecto a la custodia de los hijos en común (ahora solo validado con un mediador, sin ningún tipo de ratificación judicial), que sí se firmará el próximo jueves en la Corte de Miami, aunque las mismas fuentes confirman que Arantxa podría negarse a algunos de los preceptos económicos planteados.

No será el único encuentro que la ex pareja mantendrá en las próximas semanas. Tal y como confirmé en Cuatro al Día, hay previstas varias citas judiciales que servirán, con el tiempo, para finalizar una de las etapas más complicadas de la tenista.