La reina Letizia se ha cansado y está harta del perfil bajo que le toca observar tras los últimos escándalos que han sacudido a la familia real. La caída en desgracia de don Juan Carlos se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para ella. En su caso,  la venganza no tiene un sabor dulce. Te contamos el vía crucis que atraviesa doña Letizia el año en que los Borbones vivieron peligrosamente.

Sabor a hiel

Doña Letizia sintió el sabor dulce de la venganza cuando don Juan Carlos cayó en desgracia. Ocurrió tras hacerse públicas unas grabaciones donde Corinna tachaba la conducta del rey emérito de poco ejemplar. Le atribuyó un manejo turbio de su patrimonio inmobiliario y financiero. Ante esto, no hubo más remedio que tomar medidas. La medida estaba clara, tocaba salvar a don Felipe de la herencia paterna.

En Zarzuela decidieron que don Juan Carlos no estuviera presente en el veraneo real. No salir en la foto en Palma significa que has sido condenado al ostracismo. Es lo que le ha ocurrido al rey emérito. Sin embargo, y a pesar de que algunos políticos han pedido su comparecencia, no parece que el padre de don Felipe vaya a ser protagonista de comisión de investigación alguna sobre su comportamiento al respecto de lo aportado por Corinna.