Anna Ferrer está teniendo un verano de lo más extraño posible y es que emocionalmente se ha enfrentado a muchas pérdidas que han causado en ella un vacío tremendo, pero con las que ha aprendido muchas cosas en la vida que antes no sabía. O que sabía, pero no llevaba a la práctica.

Hace unos meses, la hija de Paz Padilla decía adiós a su abuela, por quien tenía devoción y con la que estaba muy unida. Y tan solo hace dos meses, despedía al marido de su madre, Antonio Vidal, quien después de luchar contra el cáncer, perdía la batalla.

“El lujo de saber vivir el momento-Siempre he querido llevar a la práctica eso del “aquí y ahora”, pero no lo acababa de conseguir, lo intentaba, pero en seguida me perdía pensando en otras cosas, preocupada por temas futuros, o simplemente pensando en tareas pendientes por hacer. Pero cuando la vida te enseña que no puedes hacer planes, que no puedes dar por hecho algo tan simple como es la vida, entiendes que el hoy es, simplemente, un regalo. Y lo disfrutas. Cada mínimo instante. Lo exprimes y lo guardas en tu memoria. Y cuando entiendes eso, cuando aprendes que el mañana no está garantizado, te tomas la vida de otra manera, te vuelves fuerte, casi indestructible… La vida es cómo es, y no cómo te gustaría que fuera. Y yo quiero vivirla”.

Este ha sido el mensaje que Anna Ferrer ha mandado a todos sus seguidores en Instagram y es que la hija de Paz Padilla ha aprendido a reflexionar, parar el tiempo y vivir, así como disfrutar, del lugar y del momento en el que esté. Sin duda se ha convertido en el pilar fundamental de su madre, quien necesita ahora el cariño y el apoyo de todos los seres queridos que tenga alrededor para afrontar esta nueva etapa de su vida.