A pesar de que su vida es muy distinta ahora a la del resto de españoles, la reina Letizia ha demostrado que sigue teniendo muy presente su etapa como presentadora de los Informativos. Así, se ha saltado cualquier protocolo establecido y ha hecho algo que ha generado una gran sorpresa en la sociedad.

Desde el pasado domingo 13 de enero, todos los ojos están puestos en Totalán. Esta tranquila localidad malagueña se ha convertido en el centro de atención por un accidente sin precedentes. Yulen, un niño de dos años, caía a un pozo mientras pasaba un tranquilo día con sus padres. Lo sorprendente de todo es que el orificio tiene poco más de 20 centímetros de ancho.

La profundidad, de más de 100 metros, es lo que está dificultando enormemente las labores de rescate a los diferentes equipos de seguridad que trabajan día y noche desde entonces para sacarle de allí. Toda España está pendiente minuto a minuto de cómo avanza el proceso y de lo poco que se está consiguiendo. Por ahora, solo han encontrado una bolsa de chucherías y pelo del menor, cuyo cuerpo siguen sin localizar.

Adiós protocolo

Una de las personas que sigue al dedillo todas las novedades acerca de este desgraciado accidente es la reina Letizia. La mujer del jefe de Estado ha olvidado por unos momentos su cargo institucional y ha cogido por voluntad propia el teléfono. El número que ha marcado no es otro que el del ayuntamiento de Totalán. Allí ha pedido que le pasen con el alcalde, Miguel Ángel Escaño.

Desde el palacio de la Zarzuela, Letizia habló con el edil personalmente la noche del lunes, cuando ya habían pasado más de 24 horas desde su caída. En esta insólita conversación que ha revelado el propio Escaño, le preguntó por la familia de Yulen. También quiso saber cuál es el plan para conseguir sacar de allí al pequeño a la máxima brevedad posible.