Mucho se ha estado hablando del ‘cordón sanitario’ que desde Casa Real se le impuso a la doña Cristina de Borbón y a su familia por toda la polémica del Caso Nóos. La hermana de Felipe VI y sus hijos fueron apartados de todos los asuntos que tuvieran que ver con la Corona. Como suele ocurrir en estos casos de enfrentamientos familiares, los más pequeños terminan siendo los más perjudicados. Que se lo digan a Pablo Urdangarín, el hijo de de la infanta, que se ha enfrentado a uno de los momentos más importantes de su vida sin que nadie de su entorno estuviera ahí para apoyarlo. ¿Qué motivaciones les han llevado a abandonarlo? Te lo contamos todo a continuación.

La inminente puesta en libertad de Urdangarín

> La puesta en libertad de Iñaki está más cerca de lo que parece, al menos de forma parcial. En diciembre de este mismo año, a Urdangarín se le podría conceder el segundo grado 100.2, que es “como un tercer grado light”, según apuntó Pilar Eyre en su columna de Lecturas. Así, el marido de la infanta podría pasar los días alejado de la institución penitenciaria que lo tiene preso, aunque tendría regresar a la noche para dormir. ¿Qué hará doña Cristina cuando llegue este momento?

Más complicada se volverá la situación en julio de 2021, cuando a Iñaki se le conceda el tercer grado y pueda campar a sus anchas por ahí, solo controlado por una pulsera telemática y obligado a regresar a la cárcel los fines de semana. ¿Volverá a vivir bajo el mismo techo que la infanta? ¿Serán capaces Letizia y Felipe VI de perdonarlo una vez que haya pagado su deuda con la sociedad? Aunque, quizás, la pregunta debería ser: ¿Será doña Cristina capaz de perdonarlos tras haber exigido su destierro? Solo el tiempo lo dirá.