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La boda de perfil bajo que ha reunido únicamente a una parte de la realeza europea

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Es claro y evidente que a pesar de estar en el Siglo XXI, acudir a una boda real, como representante de un país, es más una decisión de intereses políticos que de protocolo y afecto al país y a la pareja de contrayentes. Por este motivo, ninguna de las casas reinantes envió a sus primeras espadas de la monarquía. De hecho, nuestros reyes Felipe VI y su consorte, doña Letizia Ortiz de Borbón, decidieron pasar la tarde del sábado distrayéndose como cualquier pareja, y acudir al cine, uno de sus pasatiempos preferidos, mientras que en Albania tenía lugar un acto de excepción tras 78 años sin celebrar una boda real.

Tras cinco años de noviazgo, el príncipe Leka II, heredero sin trono de la corona albanesa, contrajo matrimonio en una ceremonia civil oficiada por el alcalde de Tirana, Erion Veliaj , con la actriz Elia Zaharia. Además, la pareja, consciente de la fragilidad de la armonía religiosa que impera en el país, quiso recibir la bendición de los clérigos de las cinco religiones dominantes en Albania: la musulmana, la ortodoxa, la bektashi, la católica y la protestante en señal de tolerancia, gesto que fue muy aplaudido entre los ciudadanos albaneses.

 

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La ceremonia civil tuvo lugar en la sala del Trono del Palacio de las Brigadas de Tirana, antiguo palacio real, y a ella asistieron representantes de varias casas reales europeas y de Marruecos. El matrimonio quiso compartir sus votos matrimoniales junto a más de trescientos invitados entre los que destacaban representantes de distintas casas reales europeas y de Marruecos, teniendo la deferencia de invitar a monarquías ya inexistentes, como la rusa, persa, griega, serbia e italiana, a los que les gusta seguir manteniendo al menos los honores de épocas doradas donde se les rendía pleitesía acorde a su status.

Pero como en todo, siempre ha habido clases, y a esta boda fueron invitados los royals de segunda, es decir los que no ocupan la primera línea de frente. De ahí que acudieran los  príncipes Michael de Kent, primos de la reina Isabel II; los príncipes Guillermo y Sybilla de Luxemburgo, los príncipes Phillip e Isabella de Liechtenstein, la princesa Lalla Meryem de Marruecos, la Gran Duquesa María de Rusia acompañada por el príncipe Ali de Egipto,Carlos de Borbón Dos Sicilias y su esposa Camilla, la princesa Irene de Grecia –eterna acompañante de su hermana la reina Doña Sofía- siendo Doña Sofía la única  reina que constaba entre los invitados, la emperatriz Farah Palavila, los Duques de Castro.

Los recién contrayentes, que ya han confesado lealtad hacia su país, después de que la familia real pudiese regresar a Albania en 2002, con el permiso de las autoridades democráticas, tras sesenta y tres años de largo exilio impuesto, se han comprometido a criar a sus futuros vástagos en Tirana. Tuvieron constantes guiños de afecto hacia su país, como por ejemplo el hecho de que las mesas llevarán nombres de diferentes regiones de los Balcanes donde viven los  albaneses que están asentados y que las  servilletas llevarán el símbolo nacional del águila.

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