Es posible que Letizia Ortiz imaginara su vida junto a Felipe de Borbón algo complicada. Sin embargo, lo que nunca llegó a prever es que fueran tantas las espinas que encontraría en el camino. Desde que llegó a Zarzuela para ser presentada como prometida del príncipe, las complicaciones se han sucedido una tras otra. La reina vive en un palacio plagado de enemigos que no pierden la ocasión de clavarle el puñal por la espalda. Varios medios aseguran que la relación de la reina y sus empleados no es buena.

Una reina que se califica de “Cardo borriquero”

> En cuanto a su carácter, quienes han tratado en las distancias cortas a Letizia señalan que es muy seca y que está a la defensiva porque sabe que haga lo que haga todo van a ser críticas. Al final, trascienden versiones de hechos que son ciertas pero que, en modo alguno, se le puede achacar la culpa a ella. Recordemos que doña Letizia forma parte de la Casa Real. Por tanto, sus movimientos están circunscritos a las estrategias que se crean en palacio. No tiene tanto poder como se le achaca.

Doña Letizia se ha sincerado en alguna ocasión por su manera de ser. Ella misma se  ha calificado de “Cardo borriquero”. Intenta cambiar sus maneras pero no es fácil. Y más cuando sabes que siempre estás en el ojo del huracán. Para la reina no caen en saco roto las muestras de afecto. Es muy agradecida con quienes le demuestran apoyo. Su asignatura pendiente es aprender a lidiar con la sombra de doña Sofía. No es fácil.