María Teresa Campos y Bigote Arrocet ya están de vuelta en Madrid después de disfrutar unos días de descanso en Lanzarote. La pareja llegaba al mediodía al aeropuerto de Barajas en medio de una gran expectación mediática. Numerosos eran los fotógrafos y las cámaras de televisión que querían estar presentes en uno de los momentos más convulsos de la pareja. Y es que la última emisión del programa que lleva su nombre ha dejado el ambiente de lo más revuelto. Se cuestiona con naturalidad la verdadera realidad de su relación con Edmundo y, sobre todo, con la de sus hijas. No parece llevarse demasiado bien. 

U331959María Teresa, con cara de pocos amigos, intentaba esquivar a la prensa. Tan solo un “estamos todos muy bien, gracias” fue suficiente para que los periodistas repitieran sus preguntas. Ninguna respuesta. Tampoco por parte de Bigote que, dos pasos por detrás, intentaba mantener el control de una situación tensa, indiscutiblemente incomoda y realmente incomprensible. Y es que cuando ambos se disponían a subir por la escalera mecánica, María Teresa pedía paso entre la muchedumbre periodística: “dejadme subir”, exclamaba de muy malas maneras. Tanto es así que en las imágenes a las que ha tenido acceso esta revista se observa como la Campos asesta un manotazo al micrófono de una de las reporteras para quitarle de en medio. 

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Es cierto que momentos después uno de los fotógrafos que hacía la guardia cayó al suelo y fue ayudado por el humorista a ponerse en pie, pero también es real que María Teresa utilizó sus manos para evitar ser grabada y preguntada. Una actitud chocante, teniendo en cuenta que ha sido ella misma la que ha decidido exponerse en un docureality sobre su vida. ¿Qué hubiera pasado si ella estuviera presentando un programa de televisión y un personaje famoso se hubiera comportado como ella?