El marido de la Infanta Cristina, Iñaki Urdangarín, continúa cumpliendo con su voluntariado en el centro Don Orione como parte de la condena que le llevó a prisión en junio de 2018, tras ser culpado por delitos de malversación, prevaricación, fraude a la Administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias en el caso Nóos.

El que fuera Duque de Palma ha encontrado en este voluntariado una vía de escape a la soledad y estricta rutina que vive en la prisión de Brieva. Como cada lunes, Iñaki acudió al centro para realizar sus talleres con personas con discapacidad y prefirió no pronunciarse al respecto de las conversaciones que han salido a la luz pública de Corinna Larsen con el excomisario Villarejo sobre las operaciones económicas de su suegro, el Rey Emérito.

Ajeno al complicado momento que vive su familia política, el marido de la Infanta Cristina deja patente que su nueva normalidad transcurre con naturalidad y que la buena sintonía reina en su voluntariado, muestra de ello fue el guiño que le dedicó a uno de los trabajadores al abandonar Don Orione.