Marta López se ha convertido en toda una influencer, sumando más de 90.000 seguidores en su cuenta de Instagram. La novia de Kiko Matamoros alimenta su perfil con imágenes en las que aparenta llevar una vida propia de una top model internacional: eventos, ejercicio y comida de vanguardia. Sin embargo, en Cotilleo.es hemos descubierto su gran pantomima y sabemos de primera mano que se trata de un burdo montaje.

La extraña pareja

> El perfil de Instagram de Marta es pura fachada. Siempre elige la mejor fotografía para no defraudar a sus seguidores, ávidos de postureo y narcisismo. “Churri, ¿cuál de las trescientas imágenes te gusta más?”, habrá preguntado a Kiko, incapaz de decidirse ante unas instantáneas que se verán idénticas. De hecho, por la cara del tertuliano, podemos intuir que no está pasando un buen rato. Seguramente, Matamoros preferiría ocupar la mañana haciendo cualquier otra cosa que no sea ir de ‘shooting’ con su novia, pero no le queda otra si quiere tenerla contenta.

De hecho, sus prioridades parecen bien distintas. Mientras que Marta se mata en el gimnasio -o eso simula en sus redes sociales-, siempre vestida a la última; Kiko se fuma un cigarro luciendo un chándal que parece haber robado al Lusima de Aída. Aun así, entre ellos surgió la chispa y se han coronado como una de las parejas más mediáticas del panorama social. Su relación va viento en popa, y así seguirá así mientras que Matamoros siga fotografiando a la modelo sin rechistar. ¡Eso sí que es formar un buen equipo!