La guerra entre Belén Esteban y Toño Sanchís no cesa. La primera utiliza su victoria en los tribunales para tergiversar otras realidades que evidencian su malogrado negocio. En concreto, la subasta de la casa de Toño se ha convertido en su peor pesadilla. Y, aunque Belén se empeña en explicar una realidad inexistente, Cotilleo.es publica los documentos judiciales que no dejan lugar a las dudas. Sin trampa ni cartón.

Un negocio erróneo

> A pesar de que Belén Esteban sostenga que quedarse con la casa de Toño Sanchís es un negocio redondo, fuentes judiciales consultadas insisten a Cotilleo.es en la torpeza acometida por la representación legal de la colaboradora. La vivienda tiene como carga principal una hipoteca de 266.000 euros que se deben descontar de los 375.000 euros por los que ha pujado Belén Esteban. Así las cosas, se quedarían 109.000 euros de los que cabe descontar las tributaciones fiscales que Belén debe liquidar en concepto de los ejercicios reclamados. Los gestores consultados por Cotilleo.es insisten en que la cantidad a liquidar podría superar los 35.000 euros, por lo que Belén finalmente se quedaría con 74.000 euros, lejos de la cifra de 580.000 euros que Toño le adeuda en este preciso momento.

Fuentes del sector inmobiliario aseguran a Cotilleo.es que la vivienda de Toño, que fue adquirida en plena burbuja por 600.000 euros, no podrá venderse por más de 450.000 euros y nunca en menos de 18 meses. Viviendas de similares características y con piscina (que Toño no tiene) no alcanzan en la zona los 580.000 euros. Tal vez por eso Belén debería haber aceptado el acuerdo que Sanchís le ofreció y que desvelamos, en exclusiva, en Cotilleo.es.