La guerra entre Belén Esteban y Toño Sanchís no cesa. La primera utiliza su victoria en los tribunales para tergiversar otras realidades que evidencian su malogrado negocio. En concreto, la subasta de la casa de Toño se ha convertido en su peor pesadilla. Y, aunque Belén se empeña en explicar una realidad inexistente, Cotilleo.es publica los documentos judiciales que no dejan lugar a las dudas. Sin trampa ni cartón.

La victoria envenenada

> Belén Esteban se vanaglorió enérgicamente cuando la justicia le dio la razón. Se reconoció, sin ningún género de dudas, que su ex representante Toño Sanchís se había apropiado indebidamente de unas cantidades que no le pertenecían o que, al menos, no aparecían reflejadas en ningún contrato. Belén ganó la batalla principal y rentabilizó su drama económico realizando varias entrevistas televisivas y en prensa para demostrar que, en efecto, su versión coincidía con el dictamen del juez. La sentencia sirvió para confirmar que Toño no pudo acreditar, como pretendía, que las cantidades reclamadas respondían a un acuerdo privado mediante el que ella le abonaba el 30% por labores de representación.

Belén conseguía, entonces, embargar 50.000 euros de las cuentas de Toño y sacar a subasta la casa que el valenciano tiene en Madrid. Pero la colaboradora, que creía tenerlo todo controlado, se dio de bruces contra la realidad cuando descubrió que la primera pujante se retiraba de la subasta dejándola a ella como nueva propietaria. Tal ha sido el descalabro que, en las últimas semanas Belén ha mentido. Ha falseado la realidad en cuanto a la situación actual de la casa de Toño Sanchís. Y Cotilleo.es publica, en exclusiva, los documentos que lo prueban.