Letizia Ortiz sigue sin aceptar que su vida privada no puede tener más peso que la institucional. La reina se comporta como una funcionara de alto rango y así ejerce el cargo. Por más que le han hecho ver que esto es una equivocación, ella no transige y hace las cosas según su criterio. Las alarmas han saltado en Zarzuela y ya se han tomado medidas drásticas para evitar que doña Letizia cause más daño a la monarquía. Te lo contamos todo a continuación.

Letizia, una reina de ocho a tres

> La historia se repite. Doña Letizia no asume su realidad y eso está pasando factura a la monarquía. No le entra en la cabeza que ser reina consorte es algo que hay que ganarse a diario. A esto se refería don Juan Carlos cuando dijo que doña Sofía “es una gran profesional. Pero es que, además, tenemos que serlo: el rey, la reina, el príncipe Felipe. Yo a veces a mi hijo se lo digo: «Oye, no te creas que esto está ganado pa’siempre. Aquí hay que ganarse el sueldo día a día»”. Así se expresó el rey para Pilar Urbano en La Reina.

En estas cuestiones, doña Letizia va por libre. Ha estructurado su agenda de tal manera que la prensa internacional ya habla abiertamente de que es la consorte menos activa. Lejos de aclarar sobre su paradero, la reina ha impuesto una ley del silencio donde no hay respuestas alegando a que se trata de temas privados. Todo esto no hace más que alejarla de la sociedad y la coloca en una difícil posición. La mayoría sigue prefiriendo a doña Sofía.

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