El compositor Ennio Morricone ha fallecido a los 91 años en su casa de Roma dejando huérfano no sólo al mundo de la música, sino también al cinematográfico. El italiano es el artífice de algunas de las bandas sonoras más célebres de la historia del séptimo arte y, recientemente, se le concedía el premio Princesa de Asturias de las Artes por el conjunto de su obra.

Activo hasta el final, acababa de anunciar su retirada cuando Morricone sufrió una fatal caída doméstica con la que se rompió el fémur, por cuyas complicaciones han derivado en su fallecimiento. Se ha ido uno de los más prolíficos compositores de bandas sonoras, y uno de los verdaderos mitos de la música en el cine.

Autor de bandas sonoras de films tan conocidos como “El bueno, el feo y el malo”, “La muerte tenía un precio”, “Érase una vez en América” o “Hasta que llegó su hora”, su nombre siempre estará asociado al famoso spaguetti-western de la década de los sesenta y al director Sergio Leone, con quien colaboró en todas sus películas.

Además, el compositor trabajó en diversas ocasiones con otros directores como Bernardo Bertolucci, Pier Paolo Passolini o Marco Bellochio, auténticos mitos del cine italiano. Morricone también es el “culpable” de la inolvidable banda sonora de la francesa “Cinema Paradiso” y de “Átame”, de Pedro Almodóvar, con quien trabajó solamente en esta película.

“El exorcista II: El hereje”, “Los intocables de Elliot Ness”, “La misión”, “Kill Bill”, “La cosa”…. innumerables películas que nos harán recordar para siempre a Morricone, que además del Premio Princesa de Asturias a las Artes – que no ha podido recoger – ganó entre otros premios el Oscar de Honor y el Globo de Oro.