reloj astronomia casino

Drake es el famoso rapero canadiense de origen judío-afroamericano, furor entre el público joven de todo el mundo. En una de sus últimas apariciones públicas en su cuenta de Instagram, se lo vio mostrando un ostentoso reloj que parece hacer mucho más que marcar la hora.

Un reloj de lujo

El dispositivo es una peculiaridad de Jacob & Co., empresa especializada en joyería y relojes, fundada por el diseñador de diamantes Jacob Arabo en 1986. Este reloj en particular lleva el nombre de Astronomia Casino; presenta un fondo de ruleta clásica, en colores negro y rojo, sobre el cual giran cuatro manecillas. La primera de ellas cuenta con una bola de cerámica, la segunda cuenta con un doble eje de rotación, la tercera se refiere a la numeración horaria, y la última despliega un diamante de 1 quilate, tallado en 288 facetas que, según la cuenta de Instagram de la empresa, gira sobre sí mismo en treinta segundos. La sensación estética del reloj es, en general, una mezcla de apuestas y observación estelar. El precio de esta excentricidad es de $620.000. Claramente está diseñado para cumplir más que un fin práctico. Quienes no puede costearse un casino en la muñeca, al menos tendrán el privilegio de jugar a la ruleta online desde el móvil, gracias a los numerosos portales de juego virtual que existen en España.

Jacob & Co. ya ha producido piezas similares, inspiradas en máquinas excavadoras y bombas de petróleo, y hasta un reloj que reproduce la banda sonora completa de la película El padrino.

El rapero del reloj

Drake es un artista polifacético, como el diamante de su reloj: se ha desempeñado en la actuación y producción artística, pero se lo reconoce sobre todo por su labor en la música rap. Es también uno de los exponentes del reciente movimiento de trap, género de gran influencia entre el público adolescente. La estética del artista, así como su letras y su mensaje general, está emparentada con la subcultura de la violencia, el consumo y la frivolidad sexual. No es de extrañar que ese combo lo haya convertido en uno de los artistas de mayor facturación del mundo. En ese sentido, resulta coherente de su parte la exposición de sus riquezas en los medios de comunicación. La imagen pública de los artistas se construye cada vez más desde las redes sociales y sobre la base de una lógica mercantil típica de estos tiempos.

La estética del consumo

El reloj de Drake es una muestra más de la formación de una corriente artística ligada al derroche y el consumismo; una especie de barroco capitalista, donde el exceso de riqueza se vuelve el principio estructurante de la imagen de los artistas. Esta tendencia se ve sobre todo en el mundo del rap, donde proliferan las cadenas de oro y las obscenidades que mezclan el sexo con el dinero, como se puede apreciar, por ejemplo, en la canción “Money” de Drake.

Esta corriente mercantilizada tiene como centro, además, al solipsismo más obtuso. “I play myself en the stereo”, dice la letra de “City is Mine”: el rapero reproduce su propia música, en un gesto de narcisismo propio de estos tiempos. Esta conducta se articula con la imagen proyectada en las redes sociales, donde la individualidad y la fantasía del superyó hayan su expresión más ideológicamente sobrecargada.

Aun así, incluso dentro del rap, existen voces disidentes que son críticas de estas estéticas. Es interesante ver lo que se desarrolló en el CEIP Nicomedes Sanz de Valladolid en junio del año pasado durante la celebración de la “Semana del consumo”: se propuso que los niños realizaran canciones de rap para cuestionar las prácticas problemáticas, lo cual plantea una vuelta de tuerca tanto del género musical como de los hábitos de consumo.

La marca del tiempo

Así, el Astronomia Casino hace mucho más que marcar la hora sobre un fondo de ruleta: muestra cuál es el camino hegemónico de los artistas mainstream de la industria cultural. El reloj de Drake es un símbolo de la estética del derroche y la ociosidad, según la cual los resultados materiales son más significativos que los principios intangibles, como la creatividad o la inspiración. Como los laureles en los Juegos Olímpicos, los objetos de consumo marcan el éxito de las celebridades del siglo XXI, cuando el concepto de “éxito” está más ligado a la cantidad de ventas que a la calidad del producto.

Theodor Adorno y Max Horkheimer fueron los teóricos alemanes que desarrollaron el concepto de “industria cultural”, como crítica a la relación entre arte y mercado. ¿Qué tendrían para decir del Astronomia Casino de Drake?