La Casa Real vuelve a estar en el ojo del huracán. Los escándalos siguen rodeando a la monarquía, pero lo curioso de todo es que en esta ocasión el problema viene de la mano de la reina Sofía. A pesar de que es la más correcta de todos los Borbones, no está dispuesta a aguantar más y se ha plantado ante su hija Elena para que se preocupe de lo que verdaderamente importa.

La enorme preocupación de una mujer brillante

> Durante las casi cuatro décadas que ha pasado al servicio del pueblo, el comportamiento de doña Sofía ha sido impecable. Ni una sola salida de tono desde que empezase a convivir con los flashes y la prensa a raíz de su boda con don Juan Carlos de Borbón. La emérita no es solo la reina perfecta (muy a pesar de Letizia) sino que también es la esposa perfecta, la madre perfecta y la abuela ideal. La griega ha capeado los muchos temporales que han azotado la monarquía, y lo ha hecho sin perder la sonrisa ni la compostura.

Sus refinados modales han hecho de ella el miembro más querido de la familia real. Sin embargo, a sus 80 años recién cumplidos está viendo cómo todo su esfuerzo está siendo tirado a la basura. Su impecable trayectoria se está viendo ensombrecida por la altivez de su nuera Letizia, el ingreso en prisión de su yerno Iñaki Urdangarin… Y por si esto fuera poco, doña Sofía está viendo cómo su hija mayor, a la que hasta ahora no tenía nada que reprocharle, también está empezando a manchar la imagen de los Borbones. Entérate de su reacción.

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