Una vez más, doña Sofía ha tenido que hacer frente en soledad a una difícil circunstancia. Don Juan Carlos ha preferido seguir con su ocio habitual en vez de apoyar a la mujer que siempre ha estado junto a él por más fuertes que soplaran los vientos. Así ha sido el enésimo agravio del rey Juan Carlos a la reina Sofía. Te lo contamos todo a continuación.

Mientras Sofía lloraba, Juan Carlos se iba de juerga

> El deseo de la reina Federica era ser enterrada en Tatoi. Aquello supuso un grave problema. El gobierno griego no permitía el acceso de la antigua familia real al país y tuvo que intermediar el gobierno español. Durante siete días, el cuerpo de la reina Federica estuvo en una salita de Zarzuela. Allí acudía la reina Sofía a diario para rezar y estar junto a su madre. Estaba rota por el dolor. Pasó noches enteras deshecha en llanto.

Mientras tanto, don Juan Carlos no estuvo a la altura. Continuaba con sus salidas de ocio en las que no faltaban amigas especiales. Para doña Sofía, ni un beso, ni un abrazo. Tristemente, el rey ha manifestado en demasiadas ocasiones que no siente nada por su esposa. Y que si le dan a escoger, la prefiere bien lejos.