Ha pasado más de una década desde aquel “cese temporal de la convivencia” entre doña Elena de Borbón y Jaime de Marichalar. El divorcio entre la infanta y su marido supuso uno de los primeros escándalos de nuestra monarquía, y los motivos que llevaron al matrimonio a tomar esta decisión se guardaron bajo llave. Ahora, conocemos unos cuantos detalles acerca de la separación, y de seguro que no dejarán indiferente a nadie. Sigue leyendo para conocerlos.

El peor momento de Victoria por culpa de su hermano

Victoria Federica y Gonzalo Caballero

> Al principio, Felipe Juan parecía estar encantado con la relación de su hermana y Gonzalo Caballero. De hecho, el sobrino del rey Felipe VI era uno de los amigos íntimos del torero y lo acompañó en numerosas corridas. Froilán contemplaba el espectáculo con la boca abierta, asombrado por la destreza del diestro, pero esos buenos tiempos terminaron más pronto que tarde. De repente, empezaron a filtrarse a la prensa numerosas informaciones que ponían en un serio aprieto a los más jóvenes de los Marichalar, y el matador tenía todas las papeletas de ser el topo de los hermanos. Solo él podía saber todo lo que los medios estaban contando, por lo que el hijo mayor de la infanta Elena le dio puerta y lo vetó del grupo de amigos.

No ha trascendido si se trató de una decisión personal o si Casa Real intervino para guiar a Froilán en su forma de actuar, pero de seguro que no tuvo que ser fácil ‘deshacerse’ de uno de sus amigos de toda la vida. Quien no lo ha podido superar ha sido Victoria Federica. Al parecer, la monarquía le ha recomendado alejarse de él, y la joven está pasando por uno de los peores momentos de su vida. Se ve distanciada del que probablemente ha sido su primer gran amor. De hecho, la nieta de doña Sofía ni siquiera ha podido acudir a la vuelta a los ruedos de Caballero, tras varios meses alejado de las plazas. Según la versión oficial, se trata de un problema de agenda, pero no sería sorprendente que Zarzuela hubiera puesto tierra de por medio entre los tortolitos para intentar redirigir el cada día más torcido camino de la menor de los Marichalar.