Ha pasado más de una década desde aquel “cese temporal de la convivencia” entre doña Elena de Borbón y Jaime de Marichalar. El divorcio entre la infanta y su marido supuso uno de los primeros escándalos de nuestra monarquía, y los motivos que llevaron al matrimonio a tomar esta decisión se guardaron bajo llave. Ahora, conocemos unos cuantos detalles acerca de la separación, y de seguro que no dejarán indiferente a nadie. Sigue leyendo para conocerlos.

Los motivos del divorcio

> Nunca se produjo una confirmación oficial por parte de Zarzuela que explicara las razones que se escondían tras esta polémica separación. Sin embargo, algunas fuentes cercanas a Casa Real han ido soltando prenda con el paso de los años. La periodista Carmen Enríquez fue una de las que más luz arrojó sobre este tema, tras la publicación de su libro Doña Sofía: la reina habla de su vida. Entre sus páginas profundizó en diferentes aspectos, como la relación que la griega guardaba con otros miembros de la familia real. Así, reveló que la emérita no miraba con buenos ojos a Jaime de Marichalar porque “nunca estuvo convencida de que se casara con su hija por amor, sino que siempre creyó que le movieron otros intereses”.

Al parecer, a la emérita no le agradaban las formas que de Marichalar empleaba en su trato con doña Elena de Borbón. “No le gustó el trato que la hija recibió del marido durante el tiempo que estuvieron unidos en matrimonio”, asegura Carmen Enríquez en su libro. Así, a pesar de la polémica que generó el divorcio, se puede intuir que doña Sofía no puso impedimento alguno en que la infanta se separara del aristócrata. Como bien ha demostrado en los últimos meses, la griega siempre antepone su papel de madre al de reina, y nadie puede culparla por ello. Pero no fue esta la única razón que precipitó la ruptura entre el matrimonio.

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