No está siendo un buen momento para Marta López Álamo. A la complicación en la operación de vesícula de su novio, Kiko Matamoros, que derivó en una pancreatitis, se le han unido las feroces críticas que señalan a la modelo andaluza y la acusan de estar persiguiendo a la hija menor del colaborador televisivo, Anita Matamoros, quien hasta la habría vetado en su peluquería de cabecera.

Marta aguanta el chaparrón como puede, intentando mantener la discreción que siempre la caracteriza y continuando con su rutina habitual. Durante el confinamiento vimos como la joven compartía sus duros entrenamientos a través de su perfil de Instagram, los cuales ha mantenido en el gimnasio cuando el desconfinamiento lo ha permitido.

Sus esculturales piernas se han convertido en su mejor carta de presentación para su trabajo, por esto Marta continúa con su puesta a punto y ya no usa las pesas solo en la sala de entrenamiento, sino que las lleva por la calle.

Con estas tobilleras la vimos salir del hospital, donde había pasado la noche junto a Kiko Matamoros, quien continúa ingresado a pesar de la mejoría que ha experimentado en estos días. Disciplinada donde las haya, Marta no se separa ni de su novio ni de las pesas, las cuales usa hasta para caminar por la calle. Pero tampoco lo hace de la mascarilla obligatoria, que para esta ocasión escogió una con estampado de camuflaje. Bonita y favorecedora, pero que no le ayudó a pasar desapercibida ante la prensa.