A Cristina Pedroche (Madrid, 1988) la van bien las cosas. No sólo en el plano sentimental (no cabe duda de que sigue muriendo de amor por su marido, el chef Daviz Muñoz, con el que se casó en octubre de 2015 en vaqueros y zapatillas), sino también en el ámbito empresarial, donde no deja de crecer. 

La presentadora y colaboradora televisiva no puede quejarse al respecto y a su lista de ingresos ahora sumará los beneficios que le reporte su nueva línea de maquillaje, que acaba de lanzar al mercado de la mano de la marca Inglot. Se trata de una línea de edición limitada en la que encontramos desde paletas de sombras a labiales, iluminadores o máscara de pestañas. Ya está a la venta (desde este 7 de mayo) y los precios oscilan entre los 12 y los 39 euros. “Estoy muy nerviosa, aunque estoy convencida de que os encantará todo”, puede leerse en uno de los últimos post de Pedroche su cuenta de Instagram, donde la siguen 2,3 millones de personas. Ahí es nada.

Inglot es una firma de cosmética polaca que también colabora con estrellas como Jennifer Lopez. Y la de Vallecas va camino de crear (quizás en versión algo más reducida) su propio imperio al igual que ha hecho la cantante y actriz estadounidense. No en vano, no deja de sumar exitosos proyectos a su trayectoria profesional y empresarial.

Los negocios de la Pedroche

Mucho ha llovido desde que una joven Cristina Pedroche comenzara a dar sus primeros pasos en televisión, allá por 2010, sustituyendo a Pilar Rubio en el programa de sobremesa de La Sexta Sé lo que hicisteis. Ella era la reportera dicharachera. Y lo cierto es que el puesto le venía como anillo al dedo.  De ahí que desde entonces no haya dejado de enlazar un trabajo con otro delante de las cámaras

La hemos visto de reportera, colaborando en diferentes formatos televisivos y radiofónicos (donde se desenvuelve a la perfección), presentando programas como Pekín ExpressDentro de… o Tú sí que sí, como modelo desfilando por la pasarela, ejerciendo de actriz tanto en la pequeña como en la gran pantalla e incluso dando las Campanadas, algo que ha conseguido convertir, gracias a sus looks, en uno de los fenómenos de las Navidades, con su rédito económico correspondiente. De hecho, tal y como publicaron en su día distintos medios de comunicación españoles, el caché de Cristina en las últimas Campanadas dobló al de Alberto Chicote, su compañero.

Cristina Pedroche

También es imagen de marcas como Ghd o Ipanema, ha creado distintas colecciones para firmas de moda como Pumatiene su propia fragancia (no eres alguien en este país hasta que no tienes una fragancia con tu nombre). Pero por si fuera poco, se ha metido de lleno en el mundo de la restauración de la mano de su marido, creador de las firmas DiverXO y StreetXO. La presentadora ha inyectado dinero en los restaurantes de Daviz Muñoz y gracias a ello la empresa ha podido crecer e incluso expandirse al extranjero, en concreto a Reino Unido, donde cuenta con un local en Londres. Y ésta no es la única inversión que comparten a medias, ya que tienen un piso en un edifico residencial por la zona de Madrid Río, donde ella cuenta con otro en exclusiva.

Una influencer muy seguida

A su vez, aprovechando el tirón de las redes sociales, Cristina (que es en la actualidad una de las celebrities españolas con mayor repercusión mediática), también ejerce, a su manera, de influencerlo que le lleva a monetizar muchos de los posts que comparte en sus perfiles. Y según los expertos, podríamos estar hablando de entre 5.000 y 10.000 euros por publicación.

Cristina Pedroche

Cristina Pedroche convierte en oro todo lo que toca. ¿Casualidad? No, la suma de talento, esfuerzo y una pizca de suerte. A todo esto, hay que recordar que Pedroche es, además de diplomada en turismo, licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Rey Juan Carlos. Así que, viendo la cabeza tan privilegiada que tiene, seguramente sea ella misma la que administre sus cuentas, ahorrándose los honorarios y los disgustos que pueden acarrerar los administradores. Y si no que le pregunten a Sara Montiel o Luis del Olmo. Aunque esto ya es otro tema…