La Veneno se hizo conocida para el gran público cuando Pepe Navarro la descubrió en Esta noche cruzamos el Misisipi. A partir de ese momento, nació la leyenda, el mito de aquella mujer exuberante que convirtió en realidad las fantasías más bizarras de los poderosos. Del cielo bajó al infierno y allí escribió su última página. La realidad de su muerte podría ser muy diferente a la que nos han contado. Sigue leyendo para descubrir el vuelco que ha dado el caso de Cristina Ortiz, La Veneno.

Del porno a la cárcel

> Un avispado productor de la industria del porno le ofreció a La Veneno protagonizar cine porno. Le ofrecieron dieciocho millones de pesetas por dos películas. Aquello era un no parar de ganar dinero. Se llenaba los bolsillos con la misma rapidez que los vaciaba. Mal aconsejada, y sin nadie cerca que la quisiera de verdad, Cristina dilapidó todo su patrimonio. Al estar tan falta de cariño intentaba comprarlo. El resultado es que a su lado se hizo una corte de aduladores que acabaron esquilmándola.

La Veneno tocó fondo cuando tuvo que ingresar en prisión. Ella explicó que su novio de entonces le hizo firmar unos documentos que la convirtieron en responsable legal de una estafa realizada a través de falsas pólizas de seguros. Fueron tres años donde Cristina sufrió todo tipo de vejaciones. Al salir de la cárcel, su aspecto era muy diferente. Había engordado y su rostro acusaba el paso del tiempo. Intentó remontar acudiendo a los platós pero su estrella no volvió a brillar como antaño.